lunes, 19 de enero de 2015

La quinta esquina - Izraíl Métter



La quinta esquina, Izraíl Métter, Libros del asteroide, 2014 (1989), 200 págs, 18€.

Debemos congratularnos de que Libros del Asteroide haya recuperado esta estupenda novela del ucraniano Izraíl Metter. Publicada originariamente en 1989, la obra fue redactada, sin embargo, en 1967, pero la crítica al stalinismo que encerraba hizo que permaneciera inédita durante esas dos décadas. Su aparición, que coincidió no casualmente con el desmantelamiento de la Unión Soviética, convirtió a Métter y a su novela en un fenómeno de culto en buena parte de Europa. Un cuarto de siglo después podemos afirmar que su vigencia sigue intacta gracias a la absoluta modernidad que aún hoy destilan sus páginas.
La quinta esquina narra de manera desordenada y parcial la vida del narrador, Boria, personaje que podemos considerar un trasunto del propio autor. Desde su madurez recuerda algunos de los episodios más importantes o significativos de su vida y traza una historia personal que se va mezclando con los grandes acontecimientos de su país. Estos jamás ocupan el primer plano de la novela, sino que funcionan más bien como trasfondo o como punto de fuga del verdadero meollo del libro: la trayectoria vital de Boria. Así, la Unión Soviética surgida de la revolución de 1917, las  purgas estalinistas o el sitio de Leningrado durante la Segunda Guerra Mundial son sólo escenarios a los que Boria tendrá que adaptarse.
La novela va siguiendo al protagonista por las sucesivas ciudades en las que ejerce su trabajo de profesor, puesto que desempeñará con una gran vocación pero sin el título necesario, ya que es rechazado varias veces en la Universidad por los orígenes de su familia. En su periplo irá conociendo distintas realidades de la sociedad soviética y vivirá de cerca las consecuencias de la opresiva dictadura estalinista. Con la perspectiva de los años reflexiona sobre algunos aspectos de la Unión Soviética de Stalin como la delación, “habían afilado el arte de la denuncia hasta obtener el brillo de un cuchillo” (pág. 155), o la personalidad del líder supremo, al que compara con un Dios “omnipotente y omnipresente”.
El componente crítico del libro, que provocó su ostracismo durante veintidós años, posee un peso menor que las reflexiones o los episodios de índole personal. Es ahí donde destaca el personaje de Katia, una alumna a la que Boria conoce siendo ambos muy jóvenes y de la que estará enamorado durante las dos siguientes décadas. Su relación es extraña, sinuosa y esencialmente platónica ya que, salvo en un periodo vacacional muy breve, jamás estarán juntos. Sin embargo, Boria siente una atracción irrefrenable hacia Katia que lo lleva a fracasar en sus propios matrimonios o a hacerse amigo del segundo esposo de ella, un mediocre actor que hace carrera gracias a su parecido con Stalin.
La modernidad del libro a la que hacíamos referencia se sustenta en su carácter de híbrido entre ficción y autobiografía; son varias las coincidencias entre la vida de Boria y la de Izraíl Métter (su origen judío, la imposibilidad de acceder a la Universidad, su labor como docente) que apuntalan este rasgo y que hacen que estemos ante un libro sorprendentemente actual. Una obra que merece la pena descubrir y en la que encontramos al autor enfrentándose cara a cara (a veces se desdobla y aparece el Boria joven charlando con el narrador maduro) con los dilemas que surgen al rememorar su experiencia vital. 

Reseña publicada en El Noroeste



martes, 13 de enero de 2015

¡Goool en Las Gaunas! - Javier Triana




¡Goool en Las Gaunas!, Libros del K.O., Javier Triana, 2014, 164 págs, 8€. 

Mi generación, la nacida en el primer lustro de los años ochenta, ha descubierto hace poco el enorme valor de la nostalgia. El hecho de que un libro destinado a los hoy treintañeros como Yo fui a EGB haya sido uno de los más vendidos en 2014 es una muestra de esta tendencia. Javier Triana aprovecha esta moda para publicar, dentro de la colección "Hooligans ilustrados" de Libros del K.O., la historia de una de los clubes que mejor identificamos con nuestra infancia: el C.D. Logroñés. 

Al contrario que otros volúmenes de esta colección, ¡Goool en Las Gaunas! (título que es un resorte en la memoria auditiva de toda una generación) no es una biografía de un hincha acérrimo, sino la historia colectiva de un club. Aunque Triana recuerda su presencia, siendo un chaval que jugaba en las categorías inferiores del club, en las gradas de Las Gaunas, el componente sentimental del libro viene aportado por las voces de los aficionados, jugadores, directivos, entrenadores o periodistas relacionados con el Logroñés que entrevista en el libro. 

Acierta el autor al ahorrarnos una historia cronológica del club y opta por centrarse en algunos de los personajes más importantes de la breve presencia, apenas una década, del equipo riojano en Primera División. Entre los que protagonizan algunos de los capítulos destacan el histriónico David Vidal, entrenador gallego que ha pasado por casi todos los equipos mediocres de España, el goleador ruso Oleg Salenko, protagonista de una rocambolesca trayectoria, y, sobre todo, Agustín, el "Tato", Abadía. Cualquier aficionado al fútbol en los noventa recordará a aquel mediocampista desgarbado, calvo y bigotudo cuya imagen es un icono del deportista anterior a la era metrosexual. 

Si en tu colección de cromos o en tus equipos de chapas aparecían nombres tan poco glamurosos como los de Tocornal, Lopetegui o Chendo, este libro te arrancará una sonrisa, aunque nunca vivieras en directo un gol en Las Gaunas.  

lunes, 29 de diciembre de 2014

La pandilla de Asakusa - Yasunari Kawabata



La pandilla de Asakusa, Yasunari Kawabata, Seix Barral, 2014 (1930), 285 págs., 19€.

Si algo se nos debe exigir a los críticos literarios es que seamos buenos lectores. Buenos en el sentido de curiosos, pero también en el de perspicaces ante los libros que vamos a reseñar. Los que escribimos este tipo de comentarios no somos más que guías que, gracias a nuestra experiencia o formación, podemos orientar al resto de lectores para elegir y para acercarse correctamente a una obra literaria. Y para ello, para ayudar a futuros receptores del libro reseñado, debemos ser francos y señalar aciertos y errores que, desde nuestro punto de vista siempre subjetivo, haya cometido el autor. Lo que no es tan habitual es que en las reseñas aparezcan las equivocaciones del propio crítico, que se suele erigir como un especialista infalible con un criterio sólido e incuestionable. Pues bien, esta crítica de La pandilla de Asakusa será una excepción ya que desgranaré los errores que he cometido en su recepción para intentar que el lector que se decida a seguir mis pasos no los cometa.
El primer error de mi experiencia lectora ha sido provocado por la etiqueta genérica del libro; al empezar a leer, creía que me iba a enfrentar a una novela al uso, es decir, con una trama y unos personajes centrales cuya historia se desarrollara en Asakusa, el populoso barrio de Tokio al que hace referencia el título. Sin embargo, pronto me he dado cuenta de que Kawabata construye el libro como una serie de fragmentos inconexos en el que van apareciendo y desapareciendo personajes relacionados entre sí pero cuyas historias apenas aparecen apuntadas de manera impresionista. Se trata de un tipo de escritura propia del Modernismo occidental que el futuro premio Nobel japonés adapta a su lengua.
La frustración por la ausencia de esa trama sólida y estructurada que iba buscando se ha acrecentado por no hallar tampoco un protagonista. Al principio creía que el narrador, un trasunto del propio Kawabata, iba a ser el eje del relato, pero sólo ejerce de notario de los hechos que se suceden en el barrio y del que él es más testigo que protagonista. Después creí que sería ese personaje colectivo que adelanta el título el que se situaría en el foco de la narración; sin embargo, ninguno de los vagabundos, bailarinas, geishas, pequeños rateros, proxenetas ni prostitutas que pululan por el libro adquieren centralidad en toda la obra. Ni siquiera Yumiko, la joven que ocupa varias páginas en la parte central del libro en un episodio entre sórdido y romántico, atrae por mucho tiempo la atención del narrador. El barrio de Asakusa es el único protagonista.
La última equivocación que espero que evite el futuro lector de tiene que ver con mis prejuicios sobre Japón. Esperaba una obra sobre la delicada belleza de las mujeres niponas, sobre su tradición milenaria y filosofía oriental. Sin embargo, Kawabata retrata el barrio menos japonés de Tokio, o, al menos, el que en aquellos años veinte tenía una influencia más palpable de Occidente. En el centro de Asakusa se erige un templo budista, sí, pero sus alrededores es un hervidero de teatros, cabarets, restaurantes y de parques atestados de mendigos en donde los miembros de la pandilla realizan sus pillerías.
Espero que estas directrices sirvan a todos aquellos que se acerquen a la interesante obra de Yasunari Kawabata.  

Esta reseña se publicó en El Noroeste


domingo, 21 de diciembre de 2014

"El hombre del lago" - Arnaldur Indridason


El hombre del lago, Arnaldur Indridason, RBA, 2004, 349 págs., 10€. 

Es de recibo reconocerle el mérito al escritor islandés Arnaldur Indridason. Ha logrado ser uno de los escritores europeos de novela negra más leídos de la actualidad situando sus historias en el país con la tasa de criminalidad más baja del continente: Islandia. Incluso en un lugar tan tranquilo y donde es la voluble naturaleza a la que temen sus ciudadanos existen crímenes como el que Indridason narra en El hombre de lago

Esta obra es una nueva entrega de la serie protagonizada por el inspector Erlendur Sveinson, que aglutina muchos de los tópicos que se asocian a los investigadores policiales: es concienzudo, solitario, obsesionado con su trabajo y con una vida personal deshecha. Los problemas de Erlendur con su hija drogadicta y la búsqueda infructuosa de su hermano, que desapareció siendo ambos niños, tienen casi tanta importancia como el caso principal de la novela, alejándose así del maniqueísmo del que adolecen muchas obras de este género. 

El caso al que nos referimos se inicia con el descubrimiento de un cadáver arrojado décadas atrás a un lago islandés. Desde ese punto de partida, Indridason narra la minuciosa y lenta investigación que llevan a cabo Erlendur y su equipo para descubrir quién es el asesino, pero también la misteriosa identidad de la víctima. Esta narración se mezcla con la historia de unos estudiantes islandeses en la Alemania comunista de los años cincuenta. Poco a poco ambas tramas, el presente islandés de la investigación y el pasado de la opresiva vida de los universitarios en Leipzig, se irán acercando para conocer el misterio del hombre del lago. 

Este uso de dos historias paralelas que van confluyendo y la profundidad de los personajes principales, especialmente el taciturno detective Erlendur y Tomas, el idealista estudiante islandés que choca con la realidad de la Alemania comunista, hacen que esta obra guste tanto a los aficionados a la novela negra como aquellos que buscan una historia bien escrita. 

domingo, 14 de diciembre de 2014

Intento de escapada - Miguel Ángel Hernández



Intento de escapada, Miguel Ángel Hernández Navarro, Anagrama, 2013, 248 págs., 16€.

Introducir en una novela numerosas reflexiones teóricas sobre cualquier campo suele ser peligroso. Es cierto que una de las características del discurso postmoderno es su tendencia a la mezcla de materiales de distinta índole, y que una parte importante de la narrativa actual se siente cómoda mezclando el relato con el ensayo. Sin embargo, esa tendencia a lo reflexivo ha de ser equilibrada y no dejar nunca en un segundo plano a la trama.

Esto es lo que ocurre en Intento de escapada, la primera novela del escritor murciano Miguel Ángel Hernández. En sus páginas son habituales las meditaciones del narrador, que es el protagonista,  sobre el arte contemporáneo, pero están siempre justificadas porque este tema es central en la trama y sus límites son los que pone en juego el autor en la historia protagonizada por Marcos y el transgresor artista Jacobo Montes.

Intento de escapada tiene mucho del género tradicional conocido como Bildungsroman o novela de aprendizaje, en la que acompañábamos a un joven durante los años en los que se forma y descubre la vida. El ejemplo paradigmático de este tipo de obra sería el Lazarillo de Tormes, con la que podríamos encontrar algunos paralelismos en el caso de la novela de Hernández que nos ocupa. Marcos, al igual que Lázaro, va a narrar desde la distancia y la madurez una serie de hechos que lo marcaron en su juventud. Si el protagonista de la novela anónima aprende a base de golpes a valerse por sí mismo y a espabilarse, el joven estudiante de Bellas artes que protagoniza Intento de escapada se enfrenta, en los meses que dura la historia, a una serie de pruebas que lo harán madurar de golpe y aprender aquello que no está en los libros. También vive su primera experiencia amorosa con Helena, una profesora a la que idolatra y que le mostrará con el paso de las páginas su verdadera cara. La brutal didáctica del ciego del Lazarillo estará encarnada aquí por Jacobo Montes, el magnético y cínico artista al que Marcos ayudará a realizar una instalación sobre la inmigración.

Con forme la preparación de ésta va avanzando y va adquiriendo peligrosidad y un cariz cada vez más inmoral, Marcos, un teórico al que nunca le ha interesado ser artista, se irá interrogando sobre los límites del arte y su implicación en la instalación mediante esas reflexiones teóricas a las que hacíamos referencia antes. El extraño triángulo que forman los protagonistas aparece acompañado por otros personajes como Navarro, un disoluto profesor que odia a Helena y a Montes, o Sonia, la única amiga del solitario Marcos. Estos secundarios aparecen más desdibujados que el trío principal y algunas de las tramas que protagonizan, la muerte del padre de Sonia, son quizás lo más prescindible del libro.

De todas formas, el conjunto configura una obra solvente y muy sólida para tratarse de un debut en la narrativa extensa. Intento de escapada es una novela sobre las contradicciones del mundo del arte contemporáneo, que esgrime a veces una justificación ética para llevar al límite al espectador y sacar un rédito económico mayor. Pero, sobre todo, la novela es un relato sobre un chico inseguro que se da de bruces con una realidad que sus libros no han sido capaces de contarle. 


Reseña publicada en El Noroeste



martes, 9 de diciembre de 2014

Honestidad brutal o la huida hacia delante de Andrés Calamaro - Darío Manrique


Honestidad brutal o la huida hacia delante de Andrés Calamaro, Darío Manrique, Lengua de Trapo, 167 págs, 2014, 16€. 

Los libros sobre música moderna tienen una gran tradición en países como Inglaterra, donde la vida y la obra de los artistas de rock ha sido escudriñada desde casi cualquier perspectiva. Existen, incluso, colecciones dedicadas a a analizar discos concretos, como la que ha traído a España la editorial Libros Crudos con el nombre de 33 1/3. Siguiendo esta línea, Lengua de trapo ha apostado por este tipo de volúmenes y, con obras sobre músicos nacionales tan heterogéneos como Nacho Vegas, Kortatu o Enrique Morente, desde hace unos años mantiene la colección Cara B. 

El último de estos libros publicado ha sido el de Darío Manrique sobre Honestidad Brutal,  disco doble que Andrés Calamaro lanzó en 1999. La obra sigue las pautas de este tipo de escritos, que mezclan análisis de las canciones con la narración de los avatares que rodearon su grabación. En el caso del libro de Manrique, echamos en falta algo más de profundidad en las disquisiciones sobre la letra y la música de los treinta y siete temas del disco, cuyo análisis se solventa casi siempre con unas pocas líneas sobre lo más destacado del tema. 

Seguramente el autor sacrifica esa mayor profundidad, que sí encontramos en los volúmenes publicados por Discos Crudos, en beneficio de la creación de un libro ameno y de ágil lectura. A pesar de que el volumen supera las ciento sesenta páginas, la obra se lee con mucha rapidez, en parte gracias a que Manrique acierta con el ritmo de la narración de la laberíntica grabación del disco. Acompañamos a Calamaro, gracias a testimonios de primera mano de músicos, productores, periodistas y del propio cantante, por los distintos estudios, caseros o profesionales, de Argentina, Madrid o Estados Unidos, en los que se va gestando el doble LP. 

Esta narración cronológica de la grabación está salpicada por referencias a la turbulenta vida personal que vivía Calamaro en aquella época y que incluía una reciente y dolorosa separación y continuos excesos con las drogas. Sin embargo, en ambos casos Manrique no cae nunca en lo morboso, gracias, sobre todo, a que los amigos y colaboradores del cantante se niegan a dar detalles escabrosos. 

El libro está organizado en 37 capítulos cuyos títulos rememoran los de las canciones del disco. Se trata de una forma original de estructurar el volumen, pero que lleva al autor a escribir capítulos excesivamente breves, y con una temática que no siempre se adecua al paratexto, para lograr esa organización especular. 


Las numerosas intervenciones de otras voces distintas a la de Manrique enriquecen el libro y lo alejan del análisis solipsista para acercarlo a una visión poliédrica de Honestidad Brutal, aunque creemos que algunos de los fragmentos incluidos, como los de Thomas Frank en el capítulo 36, son prescindibles por alejarse del tema del volumen. 

En definitiva, una obra rigurosa y bien documentada dirigida a los muchos seguidores de Andrés Calamaro. 

lunes, 1 de diciembre de 2014

Los maletines - Juan Carlos Méndez Guédez



Los maletines, Juan Carlos Méndez Guédez, Siruela, 2014, 386 págs., 20€.

Donizetti tiene una esposa, una amante, una exmujer y el nombre del compositor equivocado. También tiene dos niños que mantener y un sueldo exiguo en la agencia de noticias del gobierno venezolano en la que trabaja. Y aunque Donizetti no es un valiente, la necesidad le hace aceptar una misteriosa misión que sus superiores le proponen y que consiste en llevar unos maletines a distintas ciudades de Europa a cambio de una importante cantidad de dinero.
Este es el punto de partida de la excelente novela de Juan Carlos Méndez Guédez titulada Los maletines y que nos cuenta lo que puede llegar a hacer una persona más bien gris como Donizetti cuando se ve abocada al abismo. Poco a poco el protagonista de la obra va descubriendo que los maletines forman parte de una compleja trama que mezcla espionaje, política y mucho dinero y cuyas ramificaciones ponen en peligro la vida de Donizetti y de su familia. En su huída hacia delante, el gris funcionario que decide tornar su mala suerte en fortuna estará acompañado por Manuel, un antiguo compañero de instituto con el que se reencuentra en el momento adecuado.
Frente al narrador omnisciente de la mayoría de los capítulos, otros están narrados en primera persona por Manuel, que aporta una visión personal de los hechos en los que él y su viejo colega de estudios se ven envueltos. Es éste un personaje con gran profundidad y matices; Manuel es un antiguo locutor de radio que intenta olvidar a su pareja, un hombre casado, y que muestra devoción hacia los espíritus y hacia los boxeadores. Su odio hacia el gobierno, que cerró la emisora en la que trabajaba, será el combustible perfecto para acompañar a Donizetti  en un plan para robar uno de los maletines esquivando para ello a peligrosos militares de diversas facciones.
Ambos personajes se mueven en una Caracas marcada por la violencia y la corrupción. Los tiroteos nocturnos, los secuestros exprés y los asesinatos indiscriminados acompañan la vida de Manuel y Donizetti y les empujan a huir de esa violencia extrema que convierten a Venezuela en un lugar donde “lo sospechoso (…) es estar vivo” (pág. 320). Pero, a pesar de la abrumadora tensión y de la crueldad que se esconde tras cada esquina, en Los maletines se percibe si no un optimismo, cierta aceptación de esa brutalidad que subyuga a cada habitante. Manuel llega a decir con esperanza que en Caracas “la risa era indestructible” (pág. 294).
Otro tipo de violencia, mucho menos evidente pero igual de nociva para los ciudadanos, es la que provoca la corrupción dentro del gobierno venezolano. Méndez Guédez denuncia los trapicheos de los militares, el asesinato de jueces y la manipulación mediática, pero logra no caer nunca en el panfleto político, ya que no supedita esa crítica a la trama, sino que integran a estos personajes corruptos en la historia de Donizetti y Manuel. Además, Hugo Chávez, de quien se describe el inicio de su enfermedad, aparece como un personaje lejano y en cuya honestidad muchos aún confían, creyendo que no tolera la podredumbre de su gobierno, sino que la desconoce.
 Todas estas piezas (violencia, corrupción, dos personajes desesperados) encajan perfectamente en Los maletines y la convierten en una novela a la que se le pueden encontrar muy pocos defectos.

Reseña publicada en el diario El Noroeste

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Un viaje llamado vida - Banana Yoshimoto



Un viaje llamado vida, Banana Yoshimoto, Satori, 2014, 200 págs., 17€.

Ejerce Japón una poderosa fascinación en muchos occidentales. Sus tradiciones milenarias, la educación de su gente, su proteica cultura, su gastronomía y su tecnología cautivan a muchos europeos que idealizan el país y lo toman como un referente ético y estético. Sin embargo, la literatura de esta nación oriental no se encuentra entre las que mayor repercusión posee en España, salvo excepciones como el aclamado Murakami o el premio Nobel Yasunari Kawabata. Por ello, es encomiable la labor de la editorial asturiana Satori, que publica en exclusiva traducciones de libros japoneses, muchos de ellos recientes.
Dentro de su colección Satori Contemporánea, acaba de editarse este peculiar volumen de la exitosa escritora Banana Yoshimoto, publicado en su versión original en 2006. Esta peculiaridad a la que aludimos reside en la dificultad para ubicarlo dentro de un cauce genérico concreto, algo que, seguramente, sólo nos preocupa a los críticos literarios. Un viaje llamado vida se mueve entre el diario, la crónica de viaje y el ensayo (así es como lo define la autora en el epílogo) sin encajar en ninguno de ellos. La obra incluye una serie de reflexiones y anécdotas de Yoshimoto ordenadas temáticamente en tres secciones y escritas como a vuela pluma, con un estilo desenfadado y sin afán de trascendencia.
La primera parte del libro se centra en la temática del viaje, narrando historias o sensaciones que percibe en las visitas a países extranjeros. Varios de estos fragmentos están protagonizados por Italia, país con el que la autora posee una conexión especial y cuya vegetación, gastronomía o estilo de vida destaca frente a la japonesa. Es éste uno de los rasgos más atractivos del libro para el lector español: la visión, desde una perspectiva oriental, de la cultura europea. Lo mismo ocurre con los fragmentos sobre el país de la autora: se nos descubre un Japón alejado del cliché turístico y en el que se echa en falta la sencillez de los barrios de antaño frente a la vorágine actual de la capital tokiota.
Las otras dos secciones ofrecen una panoplia de temas relacionados con la vida de Yoshimoto, de especial interés para los seguidores de la escritora pero que, en algunas ocasiones, no despiertan la atención del lector. Hallamos en estas páginas reflexiones sobre la maternidad, sobre su estrecha relación con sus mascotas, referencias a los restaurantes a los que acude, etc. Posee el libro cierto carácter impresionista, justificado por la autora en el epílogo, que se matiza un tanto al unir textos de similar temática pero que provoca que algunas de las anécdotas contadas estén un tanto descontextualizadas o incluso repetidas. Este es el caso de la historia sobre la camiseta de Benetton que compraron Yoshimoto y una amiga en la India, que aparece contada tanto en la página 50 como en la 86.

En definitiva, Un viaje llamado vida gustará a los aficionados a la cultura japonesa que, además, se sientan atraídos por las reflexiones entre filosóficas y sentimentales de la autora. El libro está lleno de sus pensamientos y sensaciones y a veces no logra evitar cierta cursilería, lo que lastra bastante el conjunto de una obra que ofrece una visión original y desprejuiciada del Japón de comienzos del siglo XXI, pero en la que echamos de menos una mayor elaboración. 

Esta reseña apareció en el periódico El Noroeste

domingo, 2 de noviembre de 2014

Las manos - Miguel Ángel Zapata



Las manos, Miguel Ángel Zapata, Candaya, 2014, 264 págs, 16€.

A pesar de su abrumadora presencia en los medios de comunicación, apenas destacan en nuestra tradición, más allá de los siempre citados relatos de Roberto Fontanarrosa, obras literarias sobre fútbol. Sin embargo, en esta primera novela del granadino Miguel Ángel Zapata, la celebración de la victoria de España en el Mundial de 2010 actúa como la chispa inicial que prende la trama. Fabula Zapata con la posibilidad de que durante la cabalgata de los futbolistas españoles por el centro de Madrid a uno de ellos, el delantero Fernando Torres, se le escapara la copa de campeón del mundo y ésta fuera robada antes siquiera de chocar el suelo. Este inverosímil hurto provocará una historia paralela a la real en la que encontrar el preciado trofeo se convertirá en una obsesión mundial.
Es aquí cuando Las manos se convierte en una suerte de disparatada novela detectivesca, que nos llevará a seguir por todo el mundo tras la ansiada copa a un madrileño, Mario Parreño, que ha sido testigo del robo. El protagonista es una especie freak, amante del jazz y de las conversaciones con su amigo Julio en el prostíbulo de su barrio, que se toma la coincidencia de estar presente en la sustracción del trofeo como un mandato divino para que sea él el encargado de recuperarlo. La creación de este personaje es uno de los mayores aciertos del libro; sus rarezas y el hecho de vivir bastante desconectado de la vida moderna lo convierten en un digno epígono de Ignatius J. Reilly, el estrafalario protagonista de La conjura de los necios.
Tras dar con la pista del robo en los bajos fondos de la capital madrileña, Mario persigue el dorado trofeo por medio mundo, recorriendo ciudades y encadenando afortunados acercamientos con desastrosos errores que lo llevan a perderlo y a encontrarlo varias veces a lo largo del libro. Los métodos de nuestro excéntrico detective se basan en la intuición, el convencimiento de que está destinado a encontrar la copa y en el resultado de los dados que lanza cuando ha de tomar una decisión importante. Ese peculiar procedimiento investigador lo llevan a enfrentarse a situaciones para los que no está preparado pero que solventa con una mezcla de fortuna y fe ciega en sus posibilidades.
Las rarezas del protagonista, motivadas quizás por su personalidad o por el consumo continuo de ansiolíticos, parecen influir también en la narración, que se aleja a menudo de la linealidad y de la lógica. Posee el libro cierto carácter fragmentario, ya que se mezclan conversaciones, trozos de textos de diversa índole (reproducidos con tipografías distintas a la principal) o reflexiones del propio Mario. Todo ello para lograr una perspectiva parcial de la historia narrada, algo que nos lleva a dudar sobre la lógica interna de los razonamientos del protagonista y a que existan algunos vacíos en su disparatado viaje tras la copa.
Tras varios volúmenes de cuento y de microrrelato, Zapata aprueba la reválida de la novela con esta humorística y disparatada historia detectivesca protagonizada por un personaje poliédrico que se convierte en uno de los mayores logros del libro. Frente a la creación del insospechado investigador Mario Parreño, la novela adolece de cierta falta de intensidad en su parte intermedia, algo repetitiva, que sólo se remedia hacia el final.  

(Reseña publicada en El Noroeste)


lunes, 20 de octubre de 2014

La vida imposible - Eduardo Berti



La vida imposible, Eduardo Berti, Páginas de Espuma, 2014, 16€.

La lectura de un libro de microrrelatos tiene unas peculiaridades que la hacen distinta a la del resto de géneros narrativos. Al tratarse de relatos de una extensión normalmente inferior a una página, el lector tiene que entrar y salir constantemente del mundo ficcional que plantea cada historia, algo que no ocurre con las novelas o con los cuentos. A la vuelta de cada hoja nos espera una trama diferente protagonizada por personajes distintos y que nos depararán un final desconocido. Por ello se suele aconsejar que la lectura de un libro de microrrelato sea, al contrario de lo que se podría esperar, lenta y espaciada en el tiempo, o por el contrario acabaremos un tanto saturados por la cantidad de historias que se suceden en pocas páginas.
Eduardo Berti conoce bien el género y emplea un recurso muy útil para que el receptor de la obra no se canse de esa sucesión de mundos ficticios y encuentre cierta coherencia en la obra completa. El centenar escaso de microrrelatos que componen este libro giran todos en torno al concepto que adelanta el título: son historias sobre hechos improbables, personajes extraños o proezas insólitas. Así, se nos cuenta la existencia de una mariposa en la que se transforma en oruga y no al revés (“Mariposa humana”); de un hombre que no tolera de ninguna forma ir vestido (“Sin ropa”); de otro que queda embarazado aún siendo varón (“El hijo”); o  de una mujer sin ombligo (“La última mujer”).
También comparten muchas de las narraciones de La vida imposible una estructura similar que apuntala esa sensación de unidad que Berti parece buscar en la obra. El narrador comienza aludiendo a una nación o ciudad concreta (Lituania, Montecarlo, Reikiavik) donde se ha producido ese hecho singular que se explica durante el relato. En algunas ocasiones, el autor no llega a desarrollar una trama, por mínima que sea, y se limita a narrar con cierto estilo periodístico la peculiaridad del caso citado. Se trata de los relatos menos logrados de la colección, ya que el lector espera un desarrollo mayor de la historia que queda finalmente como una mera anécdota.
Entre los temas tratados en los microrrelatos del libro, siempre desde la óptica de lo extraño, destacan los relacionados con la creación literaria. Es éste un asunto habitual en los libros de minificción y Berti lo incorpora muy acertadamente a su catálogo de rarezas desde distintas perspectivas. Así, en “Los libros por venir” se sueña con una biblioteca en la que los libros sólo apuntan un posible argumento para que alguien lo complete; en “Bovary” se utilizan todas las palabras del clásico de Flaubert para crear una nueva obra; mientras que en “Un arco equívoco” un traductor crea un libro eligiendo otra acepción, y no la lógica, de poemas o relatos en otros idiomas.

Termina el libro de Berti con una sección titulada “Ramonerías” y que mezcla greguerías, aforismos e incluso algún haiku. Son textos aún más concisos que los microrrelatos y que se mueven entre las definiciones imposibles: “Un sonámbulo: un paseador de sueños”; los juegos de palabras: “Los ateos rezan el padrevuestro”; y la paradoja: “Un amor propio no correspondido”. Entre los dos centenares de “Ramonerías”, encontramos esporádicamente, al igual que entre los microrrelatos, textos que demuestran la maestría de Berti en las distancias cortas.