domingo, 28 de mayo de 2023

El año del desierto - Pedro Mairal



El año del desierto, Pedro Mairal, Libros del Asteroide, 2023 (2005), 365 págs., 21€.

 

Tras el éxito de La uruguaya (2016), novela que encumbró a Pedro Mairal y cuya adaptación cinematográfica pronto se estrenará, la editorial Libros del Asteroide continúa con las reediciones de las novelas del autor argentino. Después de publicar en España Una noche con Sabrina Love (1998) y Salvatierra (2008), el sello barcelonés nos trae El año del desierto, dieciocho años después de que apareciera en el país natal del autor. Si bien esta obra mantiene el cronotopo de las anteriores, la Argentina (o el Uruguay) contemporáneo, ofrece un gran giro con respecto a las demás determinada por el carácter distópico de la obra.

Y es que desde el principio nos encontramos con un Buenos Aires muy parecido al real en 2005 pero que está sufriendo dos ataques simultáneos que determinarán que estemos ante un plano temporal alternativo al real. El primero es una insurrección de la población del resto del país que se enfrentan a los de la capital en una especie de guerra civil que convierte a Buenos Aires en una ciudad sitiada. El otro ataque posee un carácter más difuso y paranormal, ya que bajo el nombre de “la intemperie” se define un fenómeno que acaba con los edificios convirtiendo las manzanas en baldíos. Simultáneamente al avance de la “intemperie”, que va poco a poco acercándose al centro de la capital desde los barrios del extrarradio, se ha producido una especie de regresión tecnológica, provocada por el hecho de que los ordenadores primero, los móviles después y la televisión finalmente dejen de funcionar.

A este incierto contexto se debe enfrentar María, la protagonista y narradora del libro, una joven secretaria veinteañera que ve cómo su mundo se derrumba (a veces, literalmente). Así, sufre en poco tiempo una mudanza con su padre, la expulsión de su trabajo en una torre de oficinas y la pérdida de contacto con su novio, Alejandro, que se ha unido a las facciones que se oponen a un gobierno cada vez más autoritario. Ante esta situación totalmente nueva e inesperada, la chica parece optar por el desconocimiento, ya que nunca termina de comprender el nuevo mundo en el que vive. En él María irá siendo víctima de durísimos golpes que se encadenan durante un libro que no da tregua ni a la protagonista, por sus continuos problemas, ni al lector, por una prosa de ritmo vertiginoso en el que los episodios se suceden quizá a veces cayendo en la monotonía.

En esta caída a los infiernos de María lo más interesante son los distintos escenarios que Pedro Mairal imagina y que se sitúan siempre en lo inconcebible pero sin entrar en lo imposible. Así, por ejemplo, al comienzo de la novela las distintas manzanas de la ciudad de Buenos Aires se convierten en repúblicas autónomas primero, con su propia organización interna, y en islas unidas con puentes y túneles después, cuando el miedo a salir a la calle, donde parece que campan a sus anchas los criminales, se acentúa. Más tarde será descrito el campo argentino, que parece haber retrocedido varios siglos y por donde pululan bandas de criminales y extrañas tribus.

Como toda novela distópica, El año del desierto puede tener una lectura social; en concreto, el libro de Mairal encuentra muchos (demasiados) ecos en la historia de Argentina (desapariciones, dictaduras militares, crisis económicas). 

Reseña publicada en El Noroeste. 



sábado, 27 de mayo de 2023

Martinete del rey sombra - Raúl Quinto


 

Martinete del rey sombra, Raúl Quinto, Jekyll & Jill, 2023, 176 págs, 17€.

    Dice un viejo adagio que la historia la escriben los vencedores. Las guerras, las conquistas o los choques entre pueblos o facciones se nos narran desde la perspectiva de aquel bando que consiguió imponer su fuerza y que acaba, también, imponiendo su relato. Esta ley es especialmente rígida cuando el lado derrotado o maltratado está formado por personas alejadas del acceso a la cultura o, incluso, a la alfabetización. Es lo que ha ocurrido en casi toda la historia de España con el pueblo gitano, etnia que secularmente ha ocupado un espacio marginal en la sociedad peninsular, lo que ha provocado que siempre hayan aparecido como sospechosos o, directamente, culpables de cualquier crimen.

La práctica ausencia de registros escritos propios sobre el pueblo gitano determina la finalidad pero también la configuración textual de ‘Martinete del rey sombra’. Raúl Quinto pretende sacar a la luz uno de los tantos episodios vergonzantes que ha sufrido este grupo: la Gran Redada de 1749. Sin embargo, la escasez de información provoca que los gitanos acaben siendo personajes secundarios de una obra protagonizada por los culpables de esta terrible persecución: Fernando VI y el marqués de la Ensenada.

Con un estilo lleno de metáforas y símiles, recordemos que Quinto posee una larga trayectoria como poeta, algo que queda patente en su prosa, el autor nos ofrece veintidós capítulos a modo de viñetas en las que se relatan, con numerosos saltos espaciales y temporales, algunos de los episodios más significativos pero también simbólicos de este intento de exterminio que llevó a cabo el ilustrado estado español del siglo XVIII. Entre ellas destaca la segunda, la que describe la noche del 30 de julio de 1749 en la que la Gran Redada dio comienzo. Son páginas muy líricas pero también de una gran dureza en la que el lector asiste a la violencia del asalto de los soldados a las casas de los gitanos y al desamparo de estos. Se trata de una noche que remite irremediablemente a la que sufrirían casi dos siglos después los judíos en Alemania, pero que emparenta también con el “Romance de la Guardia Civil española” de García Lorca.

A partir de ahí acompañamos la penitencia de un pueblo que no ha cometido otro delito que el de ser “el otro”. Las autoridades separan a los hombres de las mujeres y los niños pequeños, empleando a los primeros prácticamente como esclavos en los astilleros de Cádiz o Cartagena con el fin de actualizar la anticuada flota militar española. Por su parte, las mujeres y los bebés son aislados en distintos espacios en los que deben sobrevivir entre la miseria y la desorganización de los gobernantes, que nunca saben qué hacer con este pueblo indomable. Quinto espiga los pocos testimonios escritos sobre el pueblo gitano para reconstruir su nebuloso origen y su sufrimiento durante este intento de genocidio.

Mucho más documentados están los pormenores de la política española de la época y las biografías de los responsables de la Gran Redada, que fue ideada por el obispo Vázquez Tablada, organizada por el marqués de la Ensenada y sancionada por el rey Fernando VI. Son estos dos últimos los personajes principales del libro, que penetra con sagacidad en sus respectivas personalidades, tan diferentes como sus orígenes. Ensenada aparece como un político habilísimo, de cuna menos noble que la de sus competidores, pero con un don de gentes que lo convirtió en el hombre más poderoso del reino. Fernando VI es retratado, por el contrario, como un rey débil, acuciado por las intrigas palaciegas y que solo obtiene apoyo total en su esposa, cuya muerte acabará con su ya precaria estabilidad mental.

Al igual que el pueblo que la protagoniza, del que según se cuenta probablemente se mezcló con los moriscos en algún momento de la historia de España, ‘Martinete del rey sombra’ es mestizo, un híbrido entre varios géneros. El ya citado tono lírico que poseen muchos de los fragmentos atraviesa unas páginas que se mueven casi siempre entre lo factual y lo inventado, entre la historiografía y la novela. Quinto se ha documentado profusamente para reconstruir todas las piezas de esta historia, tal y como queda consignado en la nota final, donde cita las obras de varios historiadores que le han servido de apoyo bibliográfico. Es especialmente palpable esta veta ensayística del libro en los vericuetos de la alta política del siglo XVIII que se nos desgranan en varios de los episodios, pero también en el capítulo titulado “El largo pueblo de los caminos”. En él se nos narran las principales hipótesis, nunca confirmadas, sobre el origen del pueblo gitano; su posible germen en la expulsión que sufrieron en la lejana ciudad de Kannauj, situada en la India, y el nomadismo que desde entonces fue su sino parecen explicar su carácter errante. 

La naturaleza más ficcional del libro se observa en aquellos sucesos sobre los que existen menos datos o en los que se quiere mostrar una cercanía que la historiografía no suele ofrecer, como ocurre con algunos de los capítulos dedicados a Ensenada o Fernando VI. Especialmente palpable es esta tendencia en el relato de las vicisitudes sufridas por los gitanos durante los años que siguieron a la Gran Redada, donde se mezcla la poca información disponible con una reconstrucción novelada de los hechos. Un ejemplo de ello lo encontramos en el capítulo sobre la reclusión de las mujeres y los niños pequeños en la casa de misericordia de Zaragoza; allí asistimos a cómo las indomables gitanas se rebelan continuamente contra sus carceleros o intentan, a veces con éxito, huir de lo que no era otra cosa que un presidio.

‘Martinete del rey sombra’ es, en definitiva, un libro necesario, que con su pulso literario nos sumerge en un suceso casi desconocido y vergonzante de nuestro pasado. Raúl Quinto arroja luz sobre un intento de exterminio que ha ocupado demasiado tiempo las sombras de la historia de España. 

Reseña publicada en La Verdad:



miércoles, 17 de mayo de 2023

Cerbantes Park - Carlos Robles Lucena


 


Cerbantes Park, Carlos Robles Lucena, Navona, 2022, 280 págs., 19€.

    Los parques de atracciones suelen ser vistos con cierta superioridad, cuando no con verdadero desprecio, por los intelectuales. Las élites culturales, si tal sintagma mantiene hoy en día lógica y vigencia, los consideran burdos lugares de esparcimiento para la clase media creados por grandes compañías que buscan más que su entretenimiento su dinero. Incluso los parques temáticos, que parecen estar sostenidos por un entramado intelectual algo más sólido que los que simplemente son una mera acumulación de atracciones de feria, suelen vincularse a fenómenos de lo que un día fue considerado la “baja cultura”. Muchos de estos prejuicios sobre los parques de atracciones en sí y sobre las diferencias entre la “alta cultura” y el consumo de productos culturales aparecen en Cerbantes Park, la inteligentísima y mordaz novela de Carlos Robles Lucena.

            En ella el Comisario, uno de los dos protagonistas del libro, idea la construcción de un parque temático literario diferente, menos orientado al consumo que a conseguir que sus clientes (“lectores” en la terminología de la empresa) vivan una experiencia cultural inmersiva relacionada con algunas de las grandes obras de la literatura universal. Su obsesión por los parques de atracciones se remonta a su juventud, cuando consiguió una beca que le iba a permitir viajar por las ferias clásicas de Europa para después escribir un ensayo que reivindicara este tipo de espacios. Sin embargo, el proyecto encalló en la primera escala, Viena, donde visitó el famoso Prater pero donde también conoció a su futura mujer, la adinerada Almudena, de la mano de la cual entra en el lucrativo mundo del arte contemporáneo. Es solo años después, al volver a su localidad natal, una ciudad dormitorio trasunto de Tarrasa, cuando decide retomar su afición y ofrecer a la ciudad donde creció en una familia obrera un aliciente cultural y económico. Las contradicciones entre sus aspiraciones y sus ideales acabarán afectando a la propia naturaleza del proyecto.  

            El contrapunto al resuelto, exitoso y algo snob Comisario lo representa Jacob, un antiguo amigo del barrio de aquel que, al contrario que el otro protagonista, no ha conseguido triunfar y al que su experiencia como editor lo dejó en una situación económica de precariedad. Si el Comisario es el empresario cuyos contactos ponen en marcha Cerbantes Park, Jacob es el intelectual comprometido hasta el integrismo con la cultura que vela por la ortodoxia de un proyecto cuyo nombre ha de llevar incluso la grafía original del apellido del creador del Quijote. Entre ambos, y con la ayuda de un equipo multidisciplinar, crean en la riera de su ciudad natal un peculiar parque en el que los “lectores” pueden vivir en primera persona experiencias como la de degustar la casa de dulces de Hansel y Gretel, recibir en una playa artificial los ladridos del perro de Ulises o visitar el Nautilus. 

            Con estos mimbres, Robles Lucena crea una historia plagada de referencias literarias, donde la intertextualidad desborda el espacio del Cerbantes Park para rebosar las páginas del libro con la presencia de numerosas citas a autores y libros, algunos de los cuales quedan consignados en la nota final, que convierten a la novela en una reivindicación de la literatura. Además, Cerbantes Park es una potente sátira que dispara con gracia pero sin piedad contra los esnobismos de la élite cultural, las ínfulas de la burguesía, los tejemanejes de las instituciones y las contradicciones del mercado editorial (Jacob define Sant Jordi como “una fiesta literaria realizada con todo aquello que les gusta de la literatura a los que no les gusta la literatura”).


Reseña publicada en La Verdad:



jueves, 13 de abril de 2023

Anoxia - Miguel Ángel Hernández


 

Anoxia, Miguel Ángel Hernández, Anagrama, 2023, 272 págs., 18€.

 

            Después de cuatro novelas, la obra literaria del escritor murciano Miguel Ángel Hernández se ha consolidado como una de las más interesantes de su generación. Lo ha hecho desarrollando en su trayectoria dos temas fundamentales: el mundo del arte y el duelo. Si en sus novelas anteriores Hernández se centraba en uno u otro asunto, en Anoxia los mezcla con acierto ofreciéndonos una obra desasosegante.

            La gestión de la tristeza por el duelo ya estaba en el centro de su novela anterior, El dolor de los demás (2018), en la que reconstruía el asesinato y posterior suicidio que cometió su mejor amigo de la infancia. En cierta manera el título de aquella también podría aplicarse también a esta, ya que la protagonista, Dolores, debe tratar con personas que acaban de perder a sus seres queridos y ha de hacerlo sin empatizar demasiado con ellas para no reabrir sus propias heridas, especialmente la muerte de su marido. Lo ha de hacer por el curioso y macabro encargo que un misterioso anciano, Clemente, le ha realizado: fotografiar a difuntos. Con el paso del tiempo, y mientras va conociendo más al hombre, Dolores irá volviendo una y otra vez a los tanatorios y desentrañando la historia familiar del anciano. A su vez, todo ello la retrotraerá a las muertes de su propia familia y se preguntará si gestionó bien su matrimonio, lastrado durante años por el cuidado de su padre enfermo.

            El segundo de los temas centrales del libro, el mundo del arte, coincide con el que Hernández trató en Intento de escapada (2013) y El instante de peligro (2015). Los tejemanejes de la gestión pública de las obras artísticas están aquí encarnados por Alfonso, el director del Archivo Fotográfico Regional, un despiadado y egocéntrico gestor que usa a Dolores para conseguir la colección de fotografías post-mortem de Clemente. Estas peculiares instantáneas, que obsesionan al anciano hasta hacerlo cruzar ciertos límites morales, adquieren una gran relevancia en el libro, donde son frecuentes las descripciones técnicas de las fotografías y daguerrotipos que Dolores y Clemente realizan o que este último colecciona. De nuevo, al igual que en los dos libros antes citados, Miguel Ángel Hernández otorga protagonismo a un objeto artístico y reflexiona sobre las posibilidades que ofrece.

            Otro elemento relevante de Anoxia es el cronotopo de la novela: la mayor parte de la trama se ubica en la costa del Mar Menor, en un pueblo sin nombre que podemos identificar con Los Alcázares, en la segunda mitad de 2019. El autor sitúa a los personajes en medio de las riadas que la localidad sufrió en esta época y de la contaminación del mar que llevó a que la orilla de la laguna se llenara de peces muertos. Este episodio de anoxia que da título al libro encuentra su paralelismo en la falta de aire de Clemente, que ve como su fin se acerca y que busca en Dolores a su heredera en la realización de fotografías post-mortem.

            El libro aúna con maestría los dos temas antes citados con el homenaje a la resiliencia del pueblo marmenorense. Además, Hernández dosifica perfectamente la tensión vivida por Dolores, la protagonista del libro, en una trama que va creciendo en intensidad y con una prosa en la que destaca el uso de las frases breves yuxtapuestas como pequeñas sentencias.  


Reseña publicada en El Noroeste:



jueves, 23 de marzo de 2023

14 de abril - Paco Cerdá

 



14 de abril, Paco Cerdá, Libros del Asteroide, 2022, 18€, 250 págs.  

 

 

Algunas fechas de la Historia de España son tan significativas que con un número y una referencia al mes todo el mundo sabe de qué estamos hablando; el 11-M, el 23-F o el 14 de abril fueron días que cambiaron para siempre a nuestro país y cuyo eco aún hoy resuena. Paco Cerdá se responde en este libro a la pregunta de si se puede escribir una obra dedicada por completo a una de estas jornadas y la respuesta es este estupendo fresco sobre el 14 de abril de 1931, el día en el que se proclamó la Segunda República.  

Al no tratarse de un ensayo histórico, sino de una obra literaria, el auto opta por una forma de narrar muy libre que otorga al conjunto una frescura y una amenidad que no están reñidas con el rigor más absoluto. El libro sigue un orden cronológico que nos lleva del amanecer del día 14 a la madrugada del 15, en un repaso por la evolución en España de una jornada que llevó al país a despertarse monárquico y a acostarse republicano. Además, la obra está formada por numerosos capítulos breves centrados cada uno de ellos en uno de los protagonistas del día. Se pone así el énfasis en el carácter colectivo de la hazaña realizada por el pueblo español de cambiar de régimen en muy poco tiempo y, mayoritariamente, pacíficamente. 

Las excepciones de este día de alegría desatada pero no violenta ocupan el comienzo de cada de sección del libro, que se convierten en necrológicas dedicadas a algunos de las víctimas mortales (la mayoría por balas perdidas en manifestaciones o incluso accidentes) de la jornada. Entre el resto de las decenas de personajes que protagonizan este 14 de abril, encontramos desde pequeñas historias de trabajadores, mariscadoras o soldados, pero también de cómo vivieron el día artistas como la actriz Margarita Xirgu o el periodista y escritor Josep Pla y también las que ponen en foco en los mandatarios. Así, entre los políticos y militares que tuvieron un papel fundamental en que la República se estableciera en España ese día, destaca el foco que se pone en el rey Alfonso XIII. Acompañamos al gran perdedor de la jornada desde sus reuniones en el Palacio Real con sus ministros, que le comunican que lo mejor es que abandone el país, hasta su huida atravesando el país de madrugada y su llegada a Cartagena, donde toma el barco que lo alejará para siempre del país sobre el que ha reinado durante décadas.  

Otro elemento fundamental del libro es la prosa que emplea Cerdá, muy alejada del ensayo más plúmbeo y que toma el pulso a la calle con una lengua cercana a la oralidad. Incluye en la obra numerosos fragmentos de discursos, poemas, canciones, noticias o libros escritos sobre este día, lo que junto a la mezcla de idiomas (gallego o catalán) otorgan a su prosa una especial viveza. Consigue así el autor que el libro se lea de manera muy amena y que conozcamos detalles pequeños  

Este carácter divulgativo del libro no está reñido como ya hemos señalado con el máximo rigor científico en unos hechos que no se ficcionalizan sino que simplemente se narran poniendo el foco en los detalles. Prueba de esta seriedad en la comprobación de la veracidad de los hechos citados es el extenso apéndice final dedicado a citar las fuentes empleadas y en el que Cerdá la dificultad de una obra tan minuciosa como esta. 


Reseña publicada en El Noroeste:




martes, 14 de marzo de 2023

Las voces de Adriana - Elvira Navarro


 

Las voces de Adriana, Elvira Navarro, Random House, 2023, 144 págs., 18€. 

 

         “¿Hasta dónde nos acompañan los muertos?” se pregunta Adriana, la narradora de esta novela, al final de la primera parte. Una cuestión tan trascendental no posee una respuesta única ni un único acercamiento correcto, pero la protagonista de este estupendo libro, uno más, de Elvira Navarro, parece querer indagar en las cenizas de su familia (reducida casi a la mínima expresión) y opta por darle voz a su madre y a su abuela, ambas fallecidas.  

         Lo hace en la tercera y última parte de la novela, en la que escuchamos alternativamente las voces de las tres mujeres (Adriana también ofrece su propia experiencia) para trazar un retrato femenino de una familia que, como todas, ha sufrido diversos avatares. En el monólogo de la abuela, nacida en los años veinte y con una larga vida que la llevó a superar las nueve décadas, encontramos la visión de una mujer de pueblo profundamente cristiana que sufrió numerosas muertes en su familia (sus hermanos durante la Guerra Civil, sus hijos con el paso del tiempo). La madre de Adriana representa esa generación de mujeres que pudo estudiar y que a pesar de ser mucho más independientes que las anteriores vieron como su vida estuvo dirigida por la autoridad del padre. Adriana nos habla en esta sección del libro sobre una relación que mantuvo con un hombre casado (y luego divorciado) a través de los poemas que ella misma escribe. 

         Destaca esta tercera parte del libro, además de por la profundidad en el análisis de la incardinación de las mujeres en el sistema familiar, por la originalidad de la narración. Aunque la abuela y la madre relatan sus experiencias en primera persona, estos personajes son conscientes de que es Adriana la autora de los textos y a veces se quejan de no reconocerse en las palabras que su nieta e hija, respectivamente, pone en sus bocas. Por ejemplo, después de que se reproduzca un episodio fundamental en la familia, la abuela le reprocha a Adriana que “ha escrito lo que le ha dado la gana”. Encontramos una triple identidad autorial (los personajes, la narradora, la autora) de una gran originalidad y eficacia para construir un relato polifónico pero a la vez marcado por la visión de la generación más joven.  

         No menos destacada es la parte central del libro, dedicada a la casa del pueblo, espacio fundamental para la familia materna, pero también para Adriana, ya que pasa allí con sus abuelos gran parte de su infancia mientras sus padres trabajan en la ciudad. Navarro nos ofrece una magnífica descripción topográfica de la vivienda en la que muestra de manera detallada los sonidos o los olores que la protagonista asocia a cada estancia. Este repaso a los espacios que marcaron su infancia termina con una alusión a unas “presencias” que notaba en una de las habitaciones y que podemos identificar con los (muchos) muertos de la familia.  

         La primera parte de Las voces de Adriana, la más extensa pero la menos relevante desde mi punto de vista, nos describe cómo el padre de la protagonista asimila la muerte de su mujer. Mientras que Adriana, una investigadora que intenta terminar su tesis doctoral, se encierra en su soledad, su padre parece querer olvidar su viudedad lanzándose a una carrera desenfrenada por conocer mujeres a través de aplicaciones para ligar. Esta búsqueda compulsiva de nueva pareja se ve acompañada por el gasto irresponsable de sus ahorros y por una vida poco saludable que acabará provocándole un ictus.  


Reseña publicada en El Noroeste.




viernes, 10 de marzo de 2023

Magnífica desolación - Javier Moreno

Magnífica desolación, Javier Moreno, Candaya, 2023. 

 

Javier Moreno se ha erigido, por derecho propio, como uno de los narradores españoles más interesantes de la actualidad. El escritor murciano afincado en Madrid posee ya una solidad trayectoria de libros de narrativa, a los que debemos sumar sus poemarios y su ensayo El hombre transparente (2022), a la que debemos sumar ahora este Magnífica desolación, que viene a confirmar su madurez como literato. Al tratarse de un escritor con más de una decena de libros publicados, podemos comenzar el análisis de esta nueva obra atendiendo a su incardinación en el imaginario de Moreno. En principio se trata esta de una tarea compleja por dos motivos: la heterogeneidad que caracteriza su obra y el hecho de que aquí cultive por primera vez la novela corta. Sin embargo, en sus libros previos, tanto en las novelas como en las colecciones de cuentos, ya aparecían algunos de los temas o técnicas que hallamos en Magnífica desolación. Así, la distopía que en su día fue 2020 (2013), obra que se puede considerar como profética tras vivir el año al que el título aludía, aparece aquí especialmente en el último de los relatos, “El cielo de Madrid”. En este mismo texto se pone el foco en cómo las redes sociales influyen en nuestro comportamiento, tema sobre el que se reflexionaba ampliamente en El hombre transparente. El protagonismo otorgado a la clase media aburguesada atraviesa todo el libro, en un momento dado el narrador alude al “sereno placer de la burguesía”, como ya lo hiciera en obras previas como en los cuentos de Un paseo por la desgracia ajena (2018). La sexualidad en su relación con las nuevas tecnologías aparece en el relato ya citado de manera similar a como lo hacía en Omega (2022). Por último, las reflexiones sobre la literatura y sus límites, tema que como veremos atraviesa todo el libro, era central en Null Island (2019).

            Como vemos, Magnífica desolación entronca con la obra reciente de Javier Moreno, pero lo hace proponiendo una nueva forma de narrar determinada por la extensión de sus relatos. Los cuatro textos que componen el volumen tienen una longitud de entre cincuenta y cien páginas, lo que los hace exceder los límites del cuento y no llegar a poder ser considerados como novelas. El hecho de estar, por lo tanto, ante cuatro novelas cortas no es algo anecdótico, ya que implica que las historias narradas posean un desarrollo que el relato corto no permite, pero también que carezcan de elementos secundarios o accesorios que sí son más frecuentes en las novelas. Además de su similar extensión y unos mecanismos narrativos similares, las cuatro novelas cortas que integran el libro tienen en común la indagación sobre las posibilidades de la ficción. En todos los relatos se usan distintas técnicas para que en ellos convivan dos planos de la ficción distintos, dos niveles diegéticos en terminología narratológica. Así, en “Pentimento” se van sucediendo fragmentos de un relato y la historia de su autor; en “Los reinos de lo irreal” acompañamos a un escritor en un viaje en el que indaga sobre dos artistas cuyas vidas se van narrando también; y en “El cielo de Madrid” se alternan la vida real y una especie de videojuego que crea visiones alternativas de aquella. Algo diferente es la técnica usada en “Magreb”, en el que se cuenta en varias ocasiones, en una especie de sampleado narrativo, una misma escena, dando lugar a un relato repetitivo con leves diferencias entre las distintas versiones.

            También es interesante la importancia que posee la música en los relatos. Si bien en ninguno de los cuatro es un elemento fundamental de la trama, en todos aparece y lo hace de manera diferente. A lo largo del libro encontramos desde un personaje que durante su aislamiento solo echó de menos la música y no a las personas, otro para el que una canción (Pulaski at Night de Andrew Bird) determina la elección de un alojamiento, un tercero que ha perdido el gusto por la música y el uso de un fragmento de otro tema (If You Leave and If You Marry de Kevin Morby) como paratexto. En relación a las coincidencias que existen entre las cuatro novelas cortas llama la atención cómo la casa del bosque de la primera vuelve a aparecer al final de la última, en un guiño que otorga cierta circularidad al libro.     

            Pero más allá de estas coincidencias tanto técnicas como temáticas, las cuatro novelas de Magnífica desolación se deben considerar obras autónomas que desarrollan historias muy interesantes y bastante diferentes entre sí. En “Pentimento” un escritor se aísla en una casa en mitad de un bosque en un espacio similar a la historia del último libro que escribió y que es el único que ha llevado hasta allí. La historia de ficción, cuyos fragmentos se van intercalando, nos lleva a una guerra (posiblemente la Guerra Civil española) en la que un tenaz sargento decide buscar a un hombre que evitó elegir entre los dos bandos contendientes, escondiéndose en la montaña para no tener que alistarse en ninguno de ellos. “Los reinos de lo irreal” cuenta las vidas de la fotógrafa Vivian Maier y del escritor Henry Dager, ambos poseedores de biografías similares ya que se trata de artistas de obra reconocida de forma póstuma y de personas excéntricas; simultáneamente asistimos a la búsqueda del autor, el más parecido a Moreno de todos los personajes, tras las huellas de ambos en el Chicago contemporáneo. Por su parte, el narrador de “Magreb”, que reconoce que ha llevado una vida anodina, recuerda una y otra vez su encuentro con una mujer en el bar de un hotel de Marrakech. En “El cielo de Madrid” un profesor revive en un mundo virtual la relación que mantuvo con una alumna y cuyas consecuencias acabará sufriendo.

            Con estos mimbres Javier Moreno nos ofrece una obra estupenda sobre las posibilidades de la ficción para crear variantes de una misma historia.


Reseña publicada en La Verdad. 



lunes, 20 de febrero de 2023

Casa de nadie - Laureano Debat

 Casa de nadie, Laureano Debat, Candaya, 2022, 292 págs., 18€.

 

El argentino Laureano Debat se trasladó en 2010 a Barcelona gracias a una beca para estudiar un máster literario. Poco imaginaba que la historia que todo autor busca la iba a encontrar en el piso compartido en el que comenzó a vivir. Y qué historia.

Porque esta Casa de nadie con la que debuta en la novela Debat narra los diez meses en los que convivió en un piso del Ensanche barcelonés con una madre y una hija que ejercían la prostitución. Este mínimo esquema argumental ya demuestra las posibilidades narrativas de una historia que el narrador argentino sabe aprovechar creando una obra muy interesante y bien construida en la que evita el morbo sin dejar de indagar en todas los pliegues que una actividad tan peculiar como la prostitución posee. Debat opta por una estructura cercana al diario en el que en pequeños fragmentos va rememorando los diez meses que pasó en el piso y en los que se percibe un alto porcentaje de realidad; la nota inicial, que indica que los hechos son reales y que solo se han cambiado los nombres, parece confirmar que lo que leemos es (casi todo) lo que pasó. Los diez capítulos principales siguen un orden cronológico y se completan con otros fragmentos sobre el pasado de las protagonistas y sobre la vuelta, un tiempo después de acabar la convivencia, de Laureano al piso en lo que significó su despedida de Sonia.

Por supuesto, el gran hallazgo de Casa de nadie son las dos compañeras de piso del narrador: las chilenas Jimena y Sonia; en pocas ocasiones un escritor tiene acceso al día a día, a la intimidad de dos prostitutas. Resultan muy interesantes los entresijos de un trabajo tan peculiar y difícil como poco conocido por la sociedad, más allá de sus aspectos más sórdidos y de los tópicos asociados a él. Debat va conociendo cómo las dos mujeres consiguen a sus clientes, cómo gestionan sus visitas al piso donde viven y ejercen la prostitución, la manera mediante la cual gestionan los problemas que surgen durante el servicio (suciedad, peticiones extrañas) y las dificultades cuando la clientela escasea. Los hombres que acuden adquieren también un papel importante en la novela, configurándose como personajes secundarios que ofrecen un muestrario amplio del tipo de clientes que acuden a este tipo de pisos. 

Pero si algo nos muestra Casa de nadie es que más allá de las peculiaridades de un trabajo tan duro y denigrante, Sonia y Jimena son mujeres (relativamente) normales con problemas cotidianos. Ambas consumen numerosas pastillas y guardan una difícil relación con el resto de la familia que quedó en Chile, pero son muy diferentes. Por su lado, Jimena es un personaje complejo; tras una vida de esposa y madre de clase media alta en su país, comenzó una etapa nueva siguiendo los pasos de su hija en Barcelona y deslizándose por una vida peligrosa, consumiendo drogas y participando en orgías. Sonia actúa como una verdadera madre con su progenitora, imponiéndole normas para que no se descarríe; es ordenada y cuida su alimentación y su cuerpo en el gimnasio. Sin embargo, se percibe en ella un continuo desasosiego del que quiere escapar con nuevas parejas o convirtiendo el piso en una agencia matrimonial. Es muy definitorio de su carácter el hecho de que muestre a menudo un deseo por tener amigas que nunca puede llevar a cabo. 

Reseña publicada en El Noroeste.



martes, 31 de enero de 2023

Un reino oscuro - Alejandro Hermosilla

 



Un reino oscuro, Alejandro Hermosilla, Jekyll & Jill, 2022, 330 págs, 23€.

 

    En una época en la que gran parte de los libros “literarios” (entiéndase este adjetivo no con afán canonizador sino para definir a aquellas obras que no son de “de género”) se ubican en un cronotopo cercano (nuestro país, nuestra época) se agradecen libros como Un reino oscuro. Y es que aunque la novela de Alejandro Hermosilla acepta una lectura actual, como más tarde explicaré, en ella no encontramos referencias a un contexto actual sino que está ubicada en un espacio indefinido de un pasado impreciso. Este es uno de los múltiples elementos que hacen de Un reino oscuro un libro original en la narrativa española actual.

Aunque no encontramos referencias espaciales, ni temporales concretas, ni siquiera en los nombres de los personajes, que son definidos por su oficio, cargo o, como mucho, por una inicial, el lector puede ubicar la trama en algún punto de Europa (quizás central) en un siglo reciente pero no actual (en torno al XVIII o al XIX). La trama principal de la obra, que no sirve más que de marco a lo realmente importante que son las digresiones de los personajes, nos lleva a acompañar al narrador y a su padre, ambos arquitectos, en las cuatro visitas que realizan a clientes durante un fin de semana. Estos cuatro personajes, verdaderos protagonistas del libro, son un pintor paisajista, un pianista, un duque y un escritor y en sus diálogos, monólogos más bien, con el padre y el hijo reside la parte central del libro.

Los clientes que visitan ambos arquitectos coinciden en varios rasgos que los definen como personajes: los cuatros poseen mansiones que necesitan algún tipo de reforma, viven en un espeso bosque a las afueras de la capital del reino y, lo que es más importante, se han autoimpuesto una especie de autoexilio de la corte. Sus palabras son duras diatribas contra todo aquello que los ha llevado allí y que podemos resumir como la decadencia de la sociedad ejemplificada en unos personajes definidos como “los ilustrados”, en la arbitraria política del rey y en la violencia del pueblo, simbolizada por los jardineros (personajes negativos que remiten al anterior libro de Hermosillo El jardinero (2018)).

El narrador cartagenero nos presenta un mundo decadente, brutal y, sobre todo, oscuro. Este término que aparece ya en el título y otros sinónimos (como “negro”) aparecen de manera repetitiva en las descripciones del libro: los bosques son negros, los palacios oscuros, etc. La crítica ante un mundo en sombras se puede leer en clave actual como una sátira contra los poderes de nuestro tiempo. Esta obsesión cromática de los protagonistas se reitera hasta la saciedad en un libro cuyo estilo en ocasiones recuerda al de una letanía, por sus continuos paralelismos.

El libro se completa con unos capítulos que se van intercalando en la historia principal y que nos van contando, entre la ficción y la biografía, capítulos relacionados con la locura o la crueldad de monarcas reales. Este tipo de reyes son presentados como modelos positivos frente a la decadencia de los mandatarios que aparecen en la novela. 

Reseña publicada en El Noroeste. 



domingo, 15 de enero de 2023

La ciudad - Lara Moreno

 

La ciudad, Lara Moreno, Destino, 2022, 320 págs., 18€.

 

         La pandemia global del coronavirus que sufrimos en 2020 provocó algunas situaciones que muchos creíamos que nunca íbamos a vivir. Al temor a caer infectados por una enfermedad de la que se sabía poco se unió el encierro obligatorio para gran parte de la población. Para la mayoría fueron días de angustia y claustrofobia pero también de pausa en el frenético trajín diario. Sin embargo, hay personas para las que aquellos días de marzo del 2020 llegaron en un momento importante de sus vidas, que se detuvieron en el peor instante posible. Esta es la situación con la que termina La ciudad, con sus tres protagonistas abocadas, como todo el país, a encerrarse cuando están viviendo hechos trascendentales. 

         Por supuesto, no contaré en qué punto se encuentran Horía, Damaris y Oliva, los tres personajes principales, al final del libro para evitar al posible lector de la novela aguarle un final que, de todas formas, no es climático, sino que, como ocurrió con el confinamiento, deja en pausa a las tres mujeres. Hasta ese momento las protagonistas han vivido experiencias muy diferentes y apenas se han cruzado, pero sus vidas han coincidido en un lugar, un edificio del madrileño barrio de La Latina, y, sobre todo, en el sufrimiento.

El de Horía, una mujer marroquí, está provocado por la pobreza en la que vive y que la empuja a aceptar una ilusionante oferta para recoger fresas en Huelva con la intención de volver a casa con el dinero suficiente para mantener a su madre anciana y a su hijo adolescente. Moreno pone el foco en una realidad que a pesar de estar tan cercana muchos españoles no conocen o no quieren conocer: la explotación de mano de obra extranjera en los ferales campos españoles. Y es que Horía pronto comprobará que las condiciones de la finca onubense nada tienen que ver con lo prometido. Además, su hijo ha emprendido simultáneamente la ruta hacia España, lo que lleva a la mujer a Madrid en su busca. 

Por su parte, Damaris es la más resiliente de las tres a pesar de su edad, supera la cincuentena, sus problemas de salud y los problemas económicos que arrastra desde su Colombia natal. Quizás este carácter estoico, exagerado como le reprocha su hermana través del teléfono, tiene su origen en haber sobrevivido a un terremoto que acabó con su marido y que si bien le dio la oportunidad de ver crecer a sus hijos la empujó a emigrar a Madrid. Allí sufre algunas de las peores caras de la capital española: el clasismo de sus empleadores, una pareja de clase media alta a quienes Damaris cría sus hijos, y el racismo de los propietarios de los pisos que intenta alquilar sin éxito. 

Oliva es, a priori, la más privilegiada del trío protagonista: vive en el barrio de moda de Madrid, tiene un trabajo que le gusta y se lleva bien con su ex, el padre de su hija Irena. Por ello gran parte de los capítulos dedicados a este personaje tratan de explicar por qué una mujer independiente y moderna como Oliva acaba implicada en una relación tan tóxica como en la que se embarca con el oscuro Max, su impredecible y manipuladora pareja.

Lara Moreno nos ofrece una sólida novela que va creciendo con el paso de unos capítulos en los que, también en el estilo (cada vez con frases más cortas y fragmentos más breves) nos va llevando hacia el pozo de desesperación en el que se convierten las vidas de Horía, Damaris y Oliva.  

Reseña publicada en El Noroeste.