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domingo, 15 de junio de 2025

Gomes y Cía - Antonio Parra Sanz



 Gomes y cía, Antonio Parra Sanz, MAR editor, 2025, 168 páginas. 


En un género tan estandarizado como es la novela negra, es complicado ofrecer algo diferente, algo que satisfaga a los lectores pero que, simultáneamente, los sorprenda. Antonio Parra Sanz, experto en el género tanto desde su faceta como organizador de Cartagena Negra, como en sus críticas literarias como en sus novelas, lo hace en este libro optando por un formato poco habitual en este tipo de historias: el relato. Así, en vez de ofrecernos una novela que desarrolle un nuevo caso de Gomes, el descreído detective madrileño afincado en Cartagena, opta por multiplicar por siete los enredos que debe desentrañar en otros tantos cuentos. 

La extensión de los textos marcan lo que nos vamos a encontrar en el libro: investigaciones sobre desapariciones o comportamientos sospechosos de un familiar que se resuelven de manera mucho más directa que lo hacen en una novela negra, que adolecen a menudo de un exceso de giros en la trama y pistas que resultan falsas y que a menudo van en detrimento de su lectura. Aquí, sin embargo, se mantiene el protagonista arquetípico del género: un detective duro pero con buen corazón, bebedor (de vodka), con un pasado turbio, una relación sentimental con demasiados altibajos (con la forense Silvia) y con una colaboración no exenta de desconfianza con la policía (con el inspector Inglés). A ello le sumaremos un variopinto desfile de personajes que a menudo circulan por los bajos fondos cartageneros, la ciudad que sirve de telón de fondo de los siete relatos y que se convierte en una de las protagonistas del libro. 

En la mayoría de relatos se sigue también la estructura habitual del género: Gomes se hace cargo de un caso y va narrando en primera persona su investigación hasta hallar al responsable de un asesinato, a la persona desaparecida o el misterio sobre el que se quiere arrojar luz. Todo ello con la habitual solvencia de Antonio Parra Sanz y con la brevedad que impone el cuento que obliga a dejar de un lado las historias secundarias. El único que se aparta de este modelo es el último, ‘Cobi 92’, en el que Gomes no es el narrador sino que conocemos la historia a través de varios testigos o de las conversaciones de los personajes. 

Existe, aunque estemos ante siete relatos independientes, una estructura interna que recorre todo el libro gracias a varios elementos que se van repitiendo. A aspectos ya citados como el protagonismo de Gomes, la temática de las historias o el escenario cartagenero, podemos añadir la importancia que tienen varios personajes secundarios, especialmente Silvia y el inspector Inglés pero también la madame Aurori o el portero Arturo, que van apareciendo en varios de los relatos y protagonizan el último. Además, se observa una evolución temporal de los acontecimientos desde el primer y último relato marcados por la inminencia de la pandemia en las primeras páginas y la desescalada que se cita más adelante. 

Parra Sanz nos ofrece una manera diferente de acercarse al género del relato de detectives a través del cuento, brevísimo en el caso de ‘Un recado muy especial’ de solo tres páginas, con historias sobre malos tratos, desapariciones, homicidios, tráfico de drogas o agresiones.


sábado, 2 de abril de 2022

Entre amigos - Antonio Parra Sanz


 


Entre amigos, Antonio Parra Sanz, Menoscuarto, 2022, 192 págs., 14€.

 

Los lectores aficionados a la novela negra suelen conocer bastante bien los entresijos de este tipo de narraciones, de tal forma que exigen algún tipo de novedad a los autores para sentirse atraídos por su libro. Estos deben conseguir un equilibrio bastante complicado: por un lado deben moverse dentro de los cánones del género (a saber, una investigación criminal llevada a cabo por un policía o un detective de magnética, normalmente por su desordenada vida, personalidad), pero, a la vez, deben ofrecer algo diferente. Este elemento distintivo viene determinado en esta ocasión por el proyecto de la serie Seis Doble, ideado por la editorial Menoscuarto. Como ocurre con otras sagas, esta está protagonizada por una misma investigadora, la detective Sonia Ruiz, pero tiene la peculiaridad de que cada entrega ha de ser escrita por un autor diferente. Así, tras novelas creadas por Lorenzo Silva y Noemí Trujillo, Andreu Martín o Claudio Cerdán, le llega el turno a Antonio Parra Sanz, que sale victorioso del encargo.

Y es que este autor ha demostrado ya su solvencia en el género en la serie de novelas protagonizadas por Sergio Gomes y su conocimiento de la novela negra desde su posición de crítico literario y de organizador del encuentro anual Cartagena Negra. En el caso de Entre amigos, Parra Sanz nos ofrece una trama que no da descanso al lector, con constantes giros argumentales que son asimilados de manera lógica en la historia pero que no ofrecen respiro desde el impactante inicio al violento final. La novela cuenta la investigación que debe llevar a cabo la detective Sonia Ruiz para descubrir quién está detrás del extraño comportamiento de su ayudante Pau, que ha atacado a unos policías estando muy drogado, y de su posterior desaparición. En las casi doscientas páginas del libro, que se leen con gran celeridad gracias a la amenidad del libro, acompañamos a la investigadora Ruiz por medio Madrid detrás de las pistas necesarias para ayudar a su compañero.

Este personaje es seguramente el principal polo de atracción del libro; Sonia Ruiz es una mujer que posee casi todos los rasgos que asociamos al buen detective y que tradicionalmente sólo aparecían en personajes masculinos. Ella, al igual que los mejores detectives privados del género, se muestra como un personaje ambiguo, que pretende resolver el caso con métodos poco ortodoxos que la llevarán a frecuentes choques con la policía. Ruiz es una mujer dura, amante de la velocidad, el gimnasio y el rock de Extremoduro, pero que muestra también su sensibilidad al sentirse afectada por los problemas de Pau. Mantiene con este chico una relación que oscila entre el compañerismo, la protección cuasi maternal y la atracción erótica, en un cóctel que convierte su investigación en una carrera contrarreloj por salvar a alguien tan querido.  

Aunque la novela está repleto de personajes interesantes, como el mafioso rumano que controla el futuro de Pau, o el cerebral inspector Corán, que dirige la investigación policial, son otros dos personajes femeninos los que más atraen la atención de esta novela que, definitivamente, rompe con los tópicos más rancios del género. Por un lado destaca Alba, la novia de Pau, que en un principio aparece como una víctima más de la mafia rumana pero que pronto desvelará su verdadera cara. Por otro, la subinspectora Lidia Goya, cuya similitud de carácter con Sonia las llevará a chocar pero también a colaborar por el bien de la investigación.

Reseña publicada en El Noroeste:



martes, 25 de abril de 2017

Cuentos suspensivos - Antonio Parra Sanz



Cuentos suspensivos, Antonio Parra Sanz, La Fea Burguesía, 2017, 156 págs, 10€.

Ofrece la narrativa muchas variantes para que el autor cuente al lector esa historia que quiere relatar. Puede optar por el impacto del microrrelato, pergeñando un mundo de ficción en apenas unas líneas;  también cabe la posibilidad del cuento, con su mezcla de desarrollo y concisión; la novela corta es el siguiente paso que pone a disposición de los autores antes de la novela, el género narrativo por excelencia en nuestra época. Sin llegar a estas extensiones, los relatos deCuentos suspensivos de Antonio Parra Sanz se configuran como un muestrario de las distintas variantes que tiene la narrativa entre el microrrelato y el cuento, ya que podemos dividir los textos que en él aparecen en tres grupos según su extensión.
En primer lugar tendríamos las narraciones que, por longitud y características, podemos encuadrar dentro del cuento canónico. Se trata de historias en las que dentro de la cotidianeidad se introduce algún elemento perturbador, normalmente relacionado con la muerte o con el desamor. Destaca en primer lugar, dentro de este grupo de textos más extensos del volumen, “La tormenta”, que cuenta la estancia de un personaje en Lebozán, un siniestro pueblo gallego al que acude para reclamar una herencia. Tras sentirse extrañamente atraído por el lugar, acaba descubriendo una macabra costumbre arraigada en el villorrio que le afectará directamente. Destaca “La tormenta” por su humor negro y por los peculiares personajes que deambulan por Lebozán.
Otro de los cuentos mejor construidos del volumen es “El sueño de Tántalo”, protagonizado por el triángulo amoroso formado por Arturo, un curtido ex boxeador que trabaja de portero en un burdel, Karenina, una bella y fría prostituta, y Torres Vélez, turbio concejal del ayuntamiento local. Los tres se desenvuelven en un entorno marcado por la corrupción, la violencia y los intereses económicos. Diferente al resto de relatos es “Ite missa est”, que abandona el clásico narrador omnisciente para contar una historia de corrupción política y venganza a través de la perspectiva fragmentaria de varios personajes que acuden a una misa. En el resto de cuentos largos del libro encontramos asesinatos de naturaleza muy macabra, “Delicatessen”, protagonizados por persistentes insectos, “Inevitables golosas”, o con un giro final sorprendente, “Ícaro”.
Un segundo grupo de textos estaría  formado por cuentos breves, algo más extensos que lo habitual en el microrrelato. Se trata de narraciones en las que lograr el efecto deseado en el lector es más complicado ya que es difícil conjugar trama con omisión en un espacio tan reducido; además, suelen aparecer algunas referencias que el receptor puede no terminar de captar. De entre todos estos relatos breves sobresale uno que sí logra desarrollar en un par de páginas una historia que satisface al lector: “El Chancho”. Quizás la eficacia de esta narración radique en que aparece un estereotipo bien conocido por muchos lectores: el del dictador latinoamericano.
La última sección de Cuentos suspensivos lleva por título “Minificciones” e incluye doce microrrelatos que entran, esta vez sí, dentro del canon del género. Se trata de una manera muy eficaz de terminar el volumen, ofreciendo una variante narrativa que contrasta con los cuentos largos. En estos microrrelatos, Parra Sanz demuestra su oficio como narrador mediante textos concisos pero llamativos y que suelen esconder un giro sorprendente al final relacionado con un asesinato o una infidelidad.  

Reseña publicada en El Noroeste.