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domingo, 17 de octubre de 2021

La mujer poco probable - Tatiana Goransky

 La mujer poco probable, Tatiana Goransky, Tres Hermanas, 2021, 140 págs., 15€.

 Sucede en algunas ediciones de grandes novelas que el editor o el autor incluye un apéndice con los nombres de los personajes o un árbol genealógico para que el lector pueda consultarlo y no perderse entre las decenas de antropónimos que pueblan sus páginas. Ocurre, por ejemplo, con Cien años de soledad, una novela larga en la que se suceden las generaciones de Buendía provocando cierta confusión en los lectores que agradecen la inclusión de esa ayuda. Sin embargo, puede parecer extraño a priori que en una novela como esta, de apenas 140 páginas, aparezca un árbol genealógico de los personajes como paratexto aclaratorio. Creo que este añadido, tanto o más necesario que en la novela de García Márquez, define bien uno de los rasgos definitorios de La mujer poco probable: la influencia de la familia.

El libro tiene como eje central el peculiar triángulo amoroso formado por Leo, Martina y Dana. Los dos primeros forman un matrimonio que tras un par de décadas juntos salpicadas de crisis provocadas por las infidelidades y los altibajos emocionales, han viajado a Rusia para conocer los orígenes de sus respectivas familias. El avión en el que regresan a Buenos Aires comienza a tener problemas cuando se acercan a la ciudad argentina y la inminencia de un peligroso aterrizaje y la amenaza de un probable accidente mortal lleva a Leo y a Martina a repasar mentalmente sus vidas. Mientras, en tierra, Dana es testigo por las noticias de la situación del avión de sus amigos y realiza un ejercicio similar. Esta mujer ha sido desde siempre un vértice, o un satélite más bien, del matrimonio, ya que siendo amiga de ambos se arrepiente de haber sido la que formó la pareja al incitar a Martina a ir a terapia con Leo, de quien estaba enamorado.

Mediante constantes analepsis, vamos conociendo, mientras el avión sufre terribles turbulencias, las también turbulentas vidas de los tres protagonistas. Goransky construye tres personajes, cuatro si contamos a Shmuly, el amante de Martina, atormentados y pasionales, que se mueven entre la enfermedad y el amor, entre el sexo animal y la depresión. Acierta la autora argentina en completar estos caracteres poliédricos y cambiantes con las biografías de sus padres y abuelos, que a menudo ayudan a explicar sus comportamientos. Se construye así ese árbol genealógico del que antes hablábamos y que convierte a La mujer poco probable en una especie de saga en abismo, lo que otorga mayor profundidad al relato pero también puede provocar cierta confusión en el lector por la acumulación de personajes.

Esta saga familiar se completa con Emma y Pedro, los hijos adolescentes de Martina y Leo, que protagonizan junto a Shmuly la segunda parte del libro. En ella se observa que los dos jóvenes tienden a repetir los errores y aciertos de sus padres y abuelos, especialmente en lo relativo a enamorarse de la persona equivocada. Shmuly, por su parte, se convierte en nexo entre ambas generaciones; se trata de un personaje torrencial, marcado por su fuerza física y por su comportamiento casi animal, que lo lleva a dejarse arrastrar por Martina con una fuerza que no puede controlar y que reaparecerá más adelante de la manera más insospechada.

Mención aparte merece el manejo de la prosa de Goransky; la autora porteña usa un ritmo ágil y un lenguaje con abundantes metáforas que ayudan a definir a los personajes y que los asocian, por ejemplo como ocurre con Shmuly y Pedro con el agua, con un elemento. Estamos, en definitiva ante una interesante y compleja novela, a pesar de su brevedad, que no elude temas difíciles como el incesto, la ninfomanía o la infidelidad.

Reseña publicada en El Noroeste:


miércoles, 24 de agosto de 2016

Los impecables - Tatiana Goransky


Los impecables, Tatiana Goransky, Comba, 2016, 173 págs., 15€.
 Abundan en la narrativa actual los relatos protagonizados por escritores. Sin embargo, las dos narraciones que se incluyen en este libro de la argentina Tatiana Goransky se caracterizan por los singulares oficios que desempeñan sus protagonistas. Se produce así un efecto de extrañamiento en el lector, que no está acostumbrado a historias protagonizadas por recogepelotas, buzos, cazatesoros o zahoríes, trabajos de los protagonistas de Los impecables.
El libro está compuesto por dos relatos que, salvo por poner ese foco en empleos poco habituales, son completamente dispares. El primero, la historia de tierra adentro, se titula “Ball boy” y retrata a Manuel, un peculiar joven obsesionado con ser el mejor recogepelotas de su club de tenis. Si logra distinguirse del resto de sus compañeros recibirá el máximo  galardón con el que el joven bonaerense puede soñar: participar en la final de Roland Garros y poder conocer a su ídolo Roger Federer.
En un mundo, el del deporte, marcado por la ambición desmedida y la despiadada competencia entre los jóvenes que aspiran a abrirse paso, Manuel despreció una prometedora carrera como tenista juvenil para dedicarse a su verdadera devoción: pasar pelotas y toallas a los jugadores. Si insólita es esta vocación, más aún lo es Manuel y todo lo que lo rodea; el protagonista de “Ball boy” es metódico en su entrenamiento y repudia todo aquello que puede alejarlo de su sueño, poniendo en un segundo plano sus relaciones personales. El relato se desarrolla parejo a la celebración del Roland Garros de 2009 y la final parisina coincide con el desenlace de la historia, protagonizada por un desquiciado Manuel. 
Si “Ball boy” puede ser considerado como un cuento largo o una novela corta, el otro relato del volumen, titulado “Don del agua”, se acerca a la extensión habitual en la novela. Mientras que Goransky acierta en la concreción del primer texto, creando a un personaje que perdura en la memoria del lector, en el segundo la estructura polifónica y  la presencia de varias tramas mezcladas va en detrimento del interés de la historia.  Aunque se trata de un texto bien escrito e interesante, la mezcla de varios narradores, de distintas modalidades discursivas (diario, narración, investigación periodística) y de saltos temporales obstruye a veces la atención en una historia original protagonizada por una familia peculiar.
“Don del agua” cuenta la búsqueda de un esquivo tesoro marino por parte de dos hermanos muy diferentes. El primero, apodado Capitán, es un carismático marino que reúne a una estrafalaria tripulación para buscar por los mares de medio mundo unos diamantes hundidos. El segundo, conocido como Buzo, es un taciturno especialista en inmersiones subacuáticas que hereda el barco, la tripulación y las ansias de su hermano mayor por encontrar el tesoro. La vocación de ambos hermanos está predestinada desde antes de su nacimiento, en una familia en la que el destino parece marcar la vida de sus integrantes. Así lo hizo con su padre, un zahorí (esos especialistas en encontrar agua de manera aparentemente mágica) cuyos remordimientos por su primer trabajo, con el que ayudó a una secta a establecerse, ha marcado el resto de su existencia. Entre lo mejor de la novela podemos citar al personaje de Oat, un príncipe africano tripulante del barco de los hermanos, y el acertado tono maravilloso, cercano a la fábula, que en ocasiones adquiere la narración.
Reseña publicada en El Noroeste: