lunes, 19 de octubre de 2026

Esta es tu casa - Jon Bilbao


 

Un sutil juego de espejos. Sobre ‘Esta es tu casa’ de Jon Bilbao


Al final del penúltimo de los relatos de este sobresaliente libro que es ‘Esta es tu casa’, aparece un episodio que poco tiene que ver con el resto de la narración pero que creo nos puede dar algunas claves para entender toda la obra. Buscando un colgante que ha perdido su hija en el fondo del mar, el protagonista, que se llama Jon, se sumerge a pulmón hasta encontrarlo a casi seis metros de profundidad. Allí, entre las rocas, ve aparecer un extraño pulpo al que solo le queda un tentáculo tras haberse comido él mismo el resto, automutilándose una y otra vez. Creo, que este curioso incidente funciona como alegoría del propio libro y del universo narrativo de Jon Bilbao, que fagocita su propia vida y los espacios que habita para crear relatos como los de este libro. Quizás mi interpretación no sea correcta y me aventure demasiado pero para correr esta clase de riesgos uno escribe crítica literaria. Por supuesto, a continuación trataré de argumentar esta lectura del fragmento del pulpo y de la obra en su conjunto. 

En la mayoría de los relatos, en todos salvo en tres, aparece un personaje que lleva por nombre el del autor: Jon. A veces es el protagonista, pero en muchas ocasiones se trata de un personaje secundario. En cualquier caso, las coincidencias biográficas entre él y el autor, ambos son escritores, con familia vasca y afincados en Ribadesella (Asturias), nos invitan a pensar en un componente autobiográfico del libro. Por supuesto, el resto de la biografía del Jon personaje que vamos conociendo a través de los distintos cuentos (tiene dos hijos, una ex mujer alemana, una pareja llamada Emilia y una familia que era la dueña de una cantera), no sabemos si coincide o no con la del autor, pero eso es lo de menos ya que la identificación nominal y los datos básicos nos permiten pensar que estamos ante textos autoficcionales. Además, se trata de un recurso habitual en su literatura, presente en libros anteriores de Bilbao como ‘Basilisco’ (2020) o ‘Los extraños’ (2021). En ambos también aparecía un elemento esencial en este: la casa de Ribadesella. 

La vivienda que da título al conjunto, tomado de una frase que aparece justo al final del libro, es descrita al máximo detalle en varios de los cuentos. Se trata de una peculiar casa situada en la ladera de una montaña y frente a la ría de Ribadesella y situada en un terreno amplio que incluye bastante vegetación y unas cuevas. El autor da tantos datos sobre su morfología e incluso su vecindad a una famosa cueva con arte rupestre, la de Tito Bustillo, que es fácil localizarla en Google Maps. Más allá de satisfacer nuestra pulsión voyeur o de completar la imagen que la lectura nos había proporcionado, el hecho de poder comprobar que se trata de una casa real añade un elemento más, junto al del nombre antes citado, a este sutil juego de espejos (no podemos determinar qué es real y qué ficción) que se construye en ‘Esta es tu casa’. 

Además de apuntalar ese carácter autoficcional del libro, la vivienda tiene un papel fundamental en varios de los relatos del conjunto. Por ejemplo, en “Explotación”, es donde reciben a la furgoneta que reparte películas en cintas para el reproductor que el padre ha comprado para su inquieto hijo, Jon, y para su taciturna mujer, que se pasa el día encerrada en su habitación mientras que el progenitor trabaja en una cantera. Al principio de este relato ya se apunta una de las características de la vivienda: “la casa era demasiado grande para los tres” (31). Más relevante es el papel de este edificio en “Viven muchas personas ahí dentro”, que se adentra más que el resto de narraciones en el ámbito de lo fantástico. Aquí Jon se convierte en personaje secundario ya que el protagonista es un antiguo compañero de clase, obsesionado desde pequeño con una vivienda a la que apenas lo invitaban, y que sufre un extraño y perturbador episodio cuando vuelve ya de adulto a pintarla. Este mismo cariz fantástico, o ambiguo en la explicación de los hechos al menos, posee “Primera noche” en el que Emilia y los niños tienen que enfrentarse a una extraña niebla y un violento jabalí que siembra el terror en la casa, donde también aparecen dos extrañas presencias más.

Una perspectiva similar a “Viven muchas personas ahí dentro”, externa a la familia, se da en “Un fin de semana largo”, que si bien comienza siendo protagonizado por Emilia, es Abraham, un nuevo vecino con una extraña relación con Jon, el que acaba monopolizando el relato. Menos agobiante que las anteriores narraciones es “Conversación en un gallinero”; antes de ese comentado epílogo del encuentro con el pulpo, en el relato Jon le cuenta a Emilia, con diversas digresiones y reflexiones sobre la veracidad de sus recuerdos (muy relevantes en un libro de la naturaleza de este), la historia de la casa vinculada a la de su familia. Por su parte, en “Recordatorio” Jon se vuelve a encontrar en la casa con un antiguo compañero de estudios, en este caso de la universidad; este ha sido protagonista de un suceso con varios colegas de la central nuclear en la que trabajaba, que ocupa la primera parte del cuento y que le acaba contando a Jon.

El trío de relatos menos, aparentemente, autoficcionales (ya que en ellos no aparece ningún Jon ni la casa) se compone de “Experiencia no física”, sobre dos investigadores paranormales, “Variaciones sobre un viaje en coche por Big Sur”, que mezcla las historias de unos marineros varados en el Mar Rojo en los años 60 y 70 con la de un español que irrumpe en una casa californiana, y “Lo que sucedió en la cueva”, un relato situado en Ribadesella pero no en la actualidad como el resto sino durante la Guerra Civil. Todos ellos configuran un libro excelente, con unas narraciones desasosegantes que parten, en su mayoría, de ese universo tan personal que ha construido Jon Bilbao a partir de su propia biografía.