sábado, 7 de septiembre de 2019

Vivir abajo - Gustavo Faverón Patriau




Vivir abajo, Gustavo Faverón Patriau, Candaya, 2019, 670 págs., 20€.

         Desde España a menudo cometemos el error de analizar otros continentes como América o África como un todo, como si, a pesar de su enorme tamaño y la multitud de estados que los componen nos pudiéramos acercar a ellos como si de un solo país se tratara. Esta perspectiva se emplea incluso para un territorio tan cercano cultural e históricamente al nuestro como es Latinoamérica. Tratamos de agrupar países tan distintos y distantes como Cuba o Chile para facilitar nuestros juicios apresurados. Sin embargo, y a pesar de sus obvias disimilitudes, existen entre estos países muchos elementos que los unen como son la lengua común o una Historia similar. Esta manera de entender los países americanos, en este caso sudamericanos, como una especie de constelación con estrechos vínculos, está en la base de Vivir abajo, la soberbia novela de Gustavo Faverón Patriau cuyos protagonistas se mueven por Argentina, Chile, Perú, Bolivia o Paraguay.
         En una novela tan extensa y ambiciosa como esta, en la que diversas tramas secundarias aparecen, desaparecen y reaparecen a lo largo de sus más de seiscientas páginas, es complicado hablar de una historia principal. A pesar de ello, podemos establecer que el relato central o vehicular, ya que los demás surgen a partir de él, nos cuenta la investigación que lleva a cabo el narrador de la primera y de la última parte, un fotógrafo y reportero peruano que acabará siendo profesor en Estados Unidos, de la vida de un extraño personaje, George Bennet, que conoció en su juventud en Lima. Como si de un “detective salvaje” se tratara, los ecos de la obra de Bolaño son patentes a lo largo de todo el libro, George deja su esquiva huella en varios países sudamericanos que recorre con dos objetivos: descubrir detalles de la vida de su padre, un agente de la CIA especializado en la tortura, y vengar a dos mujeres que sufrieron violaciones.
         Ambos deseos, la relación con el padre y la venganza, se convierten en sendos leit motivs de un libro en el que se recorren los escenarios del terror que recorrió gran parte de Sudamérica de los años setenta a los noventa. Así, George u otros personajes del libro son víctimas o testigos de las “desapariciones” de la dictadura Argentina, de las torturas de la chilena, de las cárceles secretas del régimen de Stroessner en Paraguay o de los atentados de Sendero Luminoso. También aparece un criminal de guerra nazi y la Yugoslavia de la Segunda Guerra Mundial, sin olvidar una violencia incluso más terrible que la política o la bélica: la doméstica.
         Pero en esta ambiciosa y envolvente novela, con un ritmo ágil conseguido gracias al uso de frases largas, repeticiones y juegos de palabras, no sólo aparece el tema de la violencia. Son múltiples las referencias literarias, citas de Shakespere, presencia de escritores reales o coincidencias entre el nombre de algunos personajes y el de literatos famosos, y las cinematográficas, tanto a películas conocidas, Fitzcarraldo, por ejemplo, como a las grabadas por el protagonista: George se dedica a grabar documentales que ayudarán al narrador a reconstruir su historia.
         Es difícil condensar en estas pocas líneas la alambicada y proteica estructura de Vivir abajo, una obra que se puede considerar como una heredera directa de Los detectives salvajes y que se erige como una de las mejores novelas escritas en español en la última década. Imprescindible.  



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