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martes, 11 de mayo de 2021

Páradais - Fernanda Melchor


 Páradais, Fernanda Melchor, Random House, 2021, 160 págs., 16€.

 

La adolescencia y sus problemas han protagonizado en las últimas décadas numerosas novelas. Desde El guardián entre el centeno (1951) de Salinger, referente en esta temática, hasta obras más recientes como Las lealtades (2018) de Delphine de Vigan, han sido muchos los autores que se han sentido atraídos por ese maremágnum de emociones que asolan al ser humano en el (casi siempre) traumático paso de la infancia a la juventud. Tras la genial Temporada de huracanes (2017), una de las mejores obras escritas en español en los últimos años, la mexicana Fernanda Melchor nos ofrece un nuevo y fascinante acercamiento a la adolescencia en Paradáis, su última novela.

El libro está protagonizado por dos adolescentes muy diferentes pero que están unidos por sufrir una marginación que los lleva a formar una extraña pareja que encuentra en la violencia la forma de canalizar la ira que van acumulando en su día a día. Polo, el verdadero protagonista del libro, es un chico de clase social baja que acude cada día a trabajar sin ganas a Páradais, la urbanización de lujo que lo ha contratado como jardinero y chico para todo. A través de un efectivo estilo indirecto libre, conocemos desde la óptica del chaval todas las humillaciones que sufre a manos de Urquiza, su jefe, su madre, que lo acusa cada mañana de ser un gandul, de los ricachones para los que trabaja o de su prima Zorayda, que ha usurpado su cama al quedarse embarazada y lo ha desterrado a un simple jergón.

Polo se siente un cero a la izquierda, un volcán lleno de odio que pronto estallará y que tan sólo encuentra el cariño en Milton, su primo mayor y mentor. Sin embargo, cuando este se une a una banda criminal que se ha instalado en el pueblo, lo disuade para que siga su camino delictivo. Lo que el primo considera como un consejo para que evite sus errores, Polo lo toma como una traición que acentúa aún más su orfandad vital. Conforme esa ira va fermentando en el interior del protagonista, él sólo halla en el alcohol la única manera de mitigar ese terrible dolor que lo. Es ahí donde conoce a Franco.

Al contrario que Polo, este es un adolescente rico que vive en el paraíso (Páradais) de la urbanización, nombre que contrasta con el irónico topónimo del cercano pueblo donde habita la familia del protagonista: Progreso. Sin embargo, y a pesar de que sus abuelos lo colman de regalos y del dinero con el que ambos jóvenes compran el alcohol con el que entumecerse cada noche, Franco se siente también un perdedor por su obesidad y por cómo su vecina lo ignora. Esta atracción sexual hacia este personaje femenino, la madura e inaccesible Marián, se transformará en una obsesión que arrastrará a Franco y también a Polo.

Con un estilo cargado de mexicanismos y de expresiones obscenas que reproduce con fidelidad la manera de hablar de Polo, Fernanda Melchor construye una breve e intensa novela en la que la violencia, la lujuria, la pobreza y el desarraigo vuelven a ser ingredientes fundamentales en una nueva entrega de una de las autoras más interesantes de la narrativa hispánica contemporánea. 

Reseña publicada en El Noroeste:



lunes, 20 de agosto de 2018

Temporada de huracanes - Fernanda Melchor




Temporada de huracanes, Fernanda Melchor, Random House,  2017, 224 págs., 17€.

Existen muchas formas de narrar un asesinato en una novela. El autor puede centrarse en la víctima y ofrecer su punto de vista hasta que fallece. También puede optar por lo contrario y relatar lo sucedido desde el punto de vista del asesino. Una opción muy habitual en la literatura es emplear la perspectiva del policía o detective que investiga lo sucedido; se trata de la estructura más habitual en la novela negra. Sin embargo, Fernanda Melchor opta en esta magnífica y cruda obra que es Temporada de huracanes por una opción diferente: darle la voz a varios personajes secundarios que fueron testigos o colaboradores en el homicidio.
A través de una narración enfebrecida, compuesta por oraciones extensísimas y carentes de puntos y aparte, el lector acompaña a cinco personajes cuya versión sobre el asesinato van introduciendo junto a las palabras del narrador mediante el estilo indirecto libre. Las dos únicas excepciones a esta forma de narrar tan absorbente son el primer capítulo, en el que se relata brevemente el descubrimiento del cadáver de la Bruja, y el último. Además, en el segundo la voz que se escucha parece ser colectiva y representa a los vecinos de la asesinada; en este capítulo se nos cuenta de manera sucinta la biografía de la Bruja, un personaje en cuya historia se mezcla lo real y lo legendario y que vive atrincherada en la casa que heredó, junto al apelativo y el trabajo de curandera, de su madre.
En los demás capítulos vamos descubriendo poco a poco más sobre la existencia de la víctima, la identidad del asesino y los motivos que le llevaron cometer el crimen. Además de todo lo que rodea al homicidio, a lo largo del libro vamos descubriendo la desolada realidad de los habitantes de La Matosa, el pueblo mexicano donde habitaba la Bruja, y de la cercana y también ficticia ciudad de Villa. Se trata de hombres y mujeres cuya vida está azotada por la violencia, la pobreza, la falta de expectativas y la desesperanza.
Se puede percibir una brecha entre la configuración de los personajes masculinos y los femeninos. Los hombres aparecen, en su mayoría, como unos vagos que dependen económicamente de las mujeres y que pasan su tiempo entre los burdeles, las cantinas y los catres en los que sudan sus resacas. Ellas, por el contrario, tienen mucha más fuerza de decisión y a pesar de que sufren la rémora de los hombres y, a menudo, su violencia, tienen claro su objetivo e intentan lograrlo con determinación.
Otro tema importante en Temporada de huracanes es el sexo, casi nunca asociado al amor y siempre descrito de manera descarnada. Así, encontramos un catálogo de comportamientos de distinto tipo que van de la zoofilia a la pederastia pasando por la masturbación compulsiva y la prostitución masculina y femenina. Además, los conflictos con la identidad sexual propia con los que conviven varios de los personajes tendrán mucha importancia en el asesinato de la Bruja.
Con su estilo descarnado y su temática brutal, Temporada de huracanes se convierte en una obra de referencia por su maestría a la hora de tratar sin ambages temas de gran dureza. 

Reseña publicada en El Noroeste.