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viernes, 15 de noviembre de 2024

Arde Murcia - J. M. Sala



 Arde Murcia, J. M. Sala, Dilatando mentes, 2024, 196 págs. 


Tras la notable Arde Torrevieja (2021), el escritor J. M. Sala vuelve a lo que parece haberse convertido en una serie, con Arde Murcia (2024). Si en aquella trepidante y ácida novela se nos contaba un día de 2002 en la ciudad costera y se convertía en apocalíptica la situación provocada por la burbuja inmobiliaria, aquí Sala se centra en la Huerta y en la capital murciana. Con mimbres similares crea una nueva obra desasosegante, en la que lo político se mezcla con lo fantástico, para ofrecer una novela de zombis de carácter social. Además, consigue un retrato fiel y crudo de la sociedad de esta zona de España, empleando numerosos murcianismos, citando lugares tanto de la capital como de su Huerta, defendiendo su acento (que los protagonistas deben ocultar para evitar las burlas de los foráneos) y satirizando su estructura económica, basada en un elemento, el agua, que se convierte en obsesión y leit motiv a lo largo de toda la novela. 

Como su anterior obra, la narración sigue a varios personajes cuya vida acabará mezclándose en el climático final. Por un lado tenemos a M., una inmigrante que habita en un desvencijado campamento a las afueras de la ciudad y trabaja de manera precaria (cuando no, semiesclava) en los huertos que rodean la ciudad. Aunque estamos en la primera década del siglo XX, tanto las condiciones laborales de los jornaleros como la agresiva agricultura parecen sacados de un mundo postcapolíptico que, sin embargo, tiene demasiado que ver con la situación real del campo levantino. A esta curiosa y conseguida mezcla de realismo y fantasía se añade que un grupo de los trabajadores que recolectan limones esté formado por zombis.

La segunda protagonista es Carolina, una niña discapacitada que vive en una vieja casa de la Huerta con su padre, un trabajador cuyo mote, “el Mandao”, deja claro su papel secundario en la empresa en la que trabaja y donde parece haber llegado a su límite. Las peculiaridades de Carolina le hacen ver la Huerta y los extraños habitantes que pululan entre sus árboles de un modo muy imaginativo, una forma de entender el mundo que el lector nunca sabe si se basa en la realidad o en la fantasía de la niña. 

La terna de personajes principales, cuyas tramas se van mezclando de manera a veces demasiado frecuente, se cierra con Yolanda, una chica veinteañera que a pesar de tener un currículum brillante trabaja cuidando a Carolina. A su precariedad laboral se le suma la incomprensión de la mayoría de sus amigas, que solo quieren emborracharse; Carolina, además, debe asumir la enfermedad que ha postrado en una cama de hospital a Irene, su amiga más íntima, la única que la comprende. 

Todos estos personajes y otros muchos sufrirán la situación límite a la que las explotaciones agrícolas y la sequía extrema han llevado a la zona y que desembocará en un caótico día del Bando de la Huerta.


miércoles, 22 de septiembre de 2021

Arde Torrevieja - J. M. Sala


 Arde Torrevieja, J. M. Sala, Antipersona, 2021, 234 págs.,14 €.

 

Justo a la mitad de este libro, una enfermera pronuncia unas palabras que creo que definen muy bien lo que sienten los tres protagonistas de la historia: “Estamos en Torrevieja. Tarde o temprano nos va a pasar algo. La pregunta es cuándo” (114). Esta manera de entender la vida en la ciudad alicantina como una condena que antes o después habrá que cumplir es la que comparten Sonia, Juan y el Rojo, pero la diferencia es que cada uno la afronta de una forma muy distinta.

Sonia, quizás por su juventud, apenas tiene dieciséis años, aún no ha perdido la ilusión aunque es consciente de la mediocridad en la que viven la mayoría de los habitantes de Torrevieja y de la escasez de oportunidades que una ciudad volcada en atraer a un turismo de borrachera ofrece a sus jóvenes. Gracias a la inocencia que aún conserva y a su interés por los estudios (sueña con una carrera como astronauta), la chica confía en que podrá labrarse un futuro. Además, parece encontrar en un foro de internet, bajo el alias de Ghost16, a una especie de alma gemela con la que comparte unos gustos musicales que nadie parece tener en su instituto.

Juan, el hermano de Sonia, representa aquello de Torrevieja de lo que la chica quiere huir. Con sólo un par de años más que ella, y aunque ha conseguido independizarse y vivir en un apartamento inmundo junto al Tocao, un amigo que actúa como su conciencia, el chico se siente maltratado por todos. Cree que sus jefes en las obras en las que trabaja tratando de adecentar la ciudad para los visitantes no lo respetan y siente que los turistas ingleses y alemanes (los chanes, en terminología local) se burlan de los jóvenes torrevejenses como él impunemente. Ante esta marginación, la respuesta de Juan es una creciente ira que el Tocao irá alentando.

Por su parte, el Rojo parece el mejor situado de los tres aparentemente. A sus veintipocos años es capataz en las obras en las que Juan es peón y tiene una casa en una de las nuevas urbanizaciones de la ciudad donde convive con su pareja. Sin embargo, Arturo, su verdadero nombre, vive atenazado por un dolor de espalda que no quiere reconocer para no perder su posición en el engranaje de la construcción y, sobre todo, por los remordimientos. El Rojo es consciente de las penosas condiciones laborales de sus subordinados y debe luchar contra sí mismo para no denunciarlo, como le piden su padre y un sindicalista que acude a la obra.

Las vidas de estos tres personajes tan distintos en su manera de enfrentar las adversidades se entrecruzan en una historia que se desarrolla en un solo día: el 16 de junio de 2002. Si interesante es la manera mediante la que J. M. Sala va centrando la focalización alternativamente en Sonia, Juan y el Rojo, lo más destacado del libro es la cartografía física, moral e histórica que hace de Torrevieja, verdadera protagonista del libro. Estamos ante una ciudad muy peculiar, con poca historia y que hipotecó su futuro al turismo que buscaba su clima benigno, sus playas (alguna de ellas artificial, como la que construyen el Rojo y Juan) y sus bares con alcohol barato.

El autor nos muestra la época dorada de la burbuja inmobiliaria en una sátira despiadada contra los desmanes de los gobiernos municipales y de las grandes constructoras en un día que, poco a poco, irá encaminándose a una noche apocalíptica en la que la naturaleza parecerá querer vengarse de la acción del hombre y en la que, finalmente, los tres protagonistas conocerán su condena.  

Reseña publicada en El Noroeste: