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jueves, 22 de junio de 2023

Gozo - Azahara Alonso



Gozo, Azahara Alonso, Siruela, 2023, 230 págs., 15€.

Gran parte de nuestra sociedad está construida sobre los cimientos del valor del trabajo. Ya saben aquello de que el trabajo es salud. Azahara Alonso realiza en este ensayo con tintes de novela autobiográfica un potente alegato contra esa necesidad de trabajar que se ha convertido para mucha gente en el único eje de sus vidas. Lo hace, además, vinculando sus reflexiones teóricas, sustentadas en una amplia y variada bibliografía sobre el tema del abandono del empleo y otros aledaños, con una experiencia personal muy concreta que estructura el libro mediante un relato de su año en Gozo. 

Y es que el Gozo del título, además del sustantivo común que hace referencia al hedonismo que parecen buscar aquellos que abandonan el trabajo, es también el topónimo de la isla de Malta en la que la autora pasó una temporada. En plena crisis económica de 2010, este libro se une a la amplia e interesante bibliografía literaria sobre esta coyuntura, Alonso y su pareja deciden trasladarse a un desconocido territorio en el centro del Mediterráneo. Con una extensión de unos 67 km2, algo inferior a la de Formentera, por ejemplo, Gozo es un enclave que vive de los turistas que recalan allí para pasar un día o, como mucho, una semana, desde la isla principal del país. Los protagonistas realizan con su mudanza la primera transgresión de una serie de ellas: se convierten en habitantes de un lugar en el que normalmente solo habitan los nacidos allí. La segunda y principal ruptura de expectativas (con respecto a las de sus vecinos pero también a las de familiares y amigos) es que más allá de un curso de inglés que recibe durante las primeras semanas, la protagonista se dedica al dolce far niente, aunque con la precariedad que unos menguantes ahorros le permiten.  

A raíz de esta situación, poco habitual en una sociedad regido por el utilitarismo de sus acciones, la autora reflexiona con inteligencia sobre hasta qué punto se puede escapar del trabajo. A parte de este tema central, aborda también asuntos relacionados con la inacción; por ejemplo, cuestiona las supuestas bondades del turismo, que se muestra aquí como un engranaje más de la sociedad capitalista para tener contento a sus trabajadores. Para ejemplificar las contradicciones de esta industria, relata el caso de Ruth, una habitante de Gozo que ha viajado a numerosos países pero que no había vuelto desde su niñez al punto más emblemático y fotografiado de su pequeña isla. Aboga también por la necesidad del ocio y de la pereza y recuerda con nostalgia los largos veranos de su infancia en los que había tiempo suficiente para una sensación de la que el adulto contemporáneo parece huir: el aburrimiento. 

A partir de las situaciones peculiares que vive en Gozo, donde poco a poco va integrándose en la pequeña sociedad local aunque no consiga entender la compleja lengua autóctona, Alonso construye un estupendo libro en el que confluyen elementos de la novela, las memorias y el ensayo. 


jueves, 23 de marzo de 2023

14 de abril - Paco Cerdá

 



14 de abril, Paco Cerdá, Libros del Asteroide, 2022, 18€, 250 págs.  

 

 

Algunas fechas de la Historia de España son tan significativas que con un número y una referencia al mes todo el mundo sabe de qué estamos hablando; el 11-M, el 23-F o el 14 de abril fueron días que cambiaron para siempre a nuestro país y cuyo eco aún hoy resuena. Paco Cerdá se responde en este libro a la pregunta de si se puede escribir una obra dedicada por completo a una de estas jornadas y la respuesta es este estupendo fresco sobre el 14 de abril de 1931, el día en el que se proclamó la Segunda República.  

Al no tratarse de un ensayo histórico, sino de una obra literaria, el auto opta por una forma de narrar muy libre que otorga al conjunto una frescura y una amenidad que no están reñidas con el rigor más absoluto. El libro sigue un orden cronológico que nos lleva del amanecer del día 14 a la madrugada del 15, en un repaso por la evolución en España de una jornada que llevó al país a despertarse monárquico y a acostarse republicano. Además, la obra está formada por numerosos capítulos breves centrados cada uno de ellos en uno de los protagonistas del día. Se pone así el énfasis en el carácter colectivo de la hazaña realizada por el pueblo español de cambiar de régimen en muy poco tiempo y, mayoritariamente, pacíficamente. 

Las excepciones de este día de alegría desatada pero no violenta ocupan el comienzo de cada de sección del libro, que se convierten en necrológicas dedicadas a algunos de las víctimas mortales (la mayoría por balas perdidas en manifestaciones o incluso accidentes) de la jornada. Entre el resto de las decenas de personajes que protagonizan este 14 de abril, encontramos desde pequeñas historias de trabajadores, mariscadoras o soldados, pero también de cómo vivieron el día artistas como la actriz Margarita Xirgu o el periodista y escritor Josep Pla y también las que ponen en foco en los mandatarios. Así, entre los políticos y militares que tuvieron un papel fundamental en que la República se estableciera en España ese día, destaca el foco que se pone en el rey Alfonso XIII. Acompañamos al gran perdedor de la jornada desde sus reuniones en el Palacio Real con sus ministros, que le comunican que lo mejor es que abandone el país, hasta su huida atravesando el país de madrugada y su llegada a Cartagena, donde toma el barco que lo alejará para siempre del país sobre el que ha reinado durante décadas.  

Otro elemento fundamental del libro es la prosa que emplea Cerdá, muy alejada del ensayo más plúmbeo y que toma el pulso a la calle con una lengua cercana a la oralidad. Incluye en la obra numerosos fragmentos de discursos, poemas, canciones, noticias o libros escritos sobre este día, lo que junto a la mezcla de idiomas (gallego o catalán) otorgan a su prosa una especial viveza. Consigue así el autor que el libro se lea de manera muy amena y que conozcamos detalles pequeños  

Este carácter divulgativo del libro no está reñido como ya hemos señalado con el máximo rigor científico en unos hechos que no se ficcionalizan sino que simplemente se narran poniendo el foco en los detalles. Prueba de esta seriedad en la comprobación de la veracidad de los hechos citados es el extenso apéndice final dedicado a citar las fuentes empleadas y en el que Cerdá la dificultad de una obra tan minuciosa como esta. 


Reseña publicada en El Noroeste:




domingo, 25 de julio de 2021

La vida pequeña - El arte de la fuga, J. Á. González Sáinz


La vida pequeña. El arte de la fuga, J. A. González Sainz, Anagrama, 2021, 208, págs., 18€. 
 

Entre las novedades editoriales actuales la novela suele monopolizar las mesas de las librerías o los recursos publicitarios de los sellos que dispongan de un presupuesto para estos menesteres comerciales. En algunos casos, especialmente cuando el autor es un mediático columnista, los ensayos también llaman la atención al lector medio buscando que gaste su dinero en ellos. En estos casos, suele ocurrir que se trata de obras polemistas o de carácter divulgativo, ya que parece que sólo ambos tipos de libros pueden conseguir el éxito de ventas. Por eso es insólito y reconfortante que una editorial de la importancia de Anagrama apueste por un libro como este, alejado de ese tipo de escritura, breve y rabiosa, que se ha desarrollado en las redes sociales y que ha contaminado algunas obras literarias.  

Y es que este libro de J. Á. González Sáinz parece, en algunos aspectos, un anacronismo que no encaja con ese ruido mediático y con esa obsesión por lo último que observamos en internet cada día. Se trata una obra reposada, de un autor maduro que destila sin prisa unas reflexiones que no versan sobre la última polémica o la siguiente moda, sino que tiene un objetivo mucho más amplio y ambicioso. El escritor soriano nos ofrece a los lectores en estas páginas una serie de enseñanzas que ha aprendido de tres fuente inagotables pero que muchos olvidan hoy en día: la experiencia, el lenguaje y la literatura.  

Aunque no es un dietario, ni unas memorias ni conocemos detalles íntimos ni grandes eventos de la vida del autor, esta se deja traslucir en muchos de los sesenta fragmentos que componen El arte de la fuga. Cuando el autor nos relata algunas anécdotas de su infancia o de sucesos más recientes, como ese baño en una recóndita y paradisíaca cala mediterránea que acaba con un escatológico encuentro o esa tarde en la ribera de un río en la que sufre la estridente música de dos jóvenes bebedores de cerveza, lo hace para reflexionar sobre las vilezas y también las virtudes del ser humano. A lo largo del libro González Sainz va desgranando una filosofía de vida basada en la búsqueda de la tranquilidad moral, huyendo de las redes sociales y de la televisión, y física, reelaborando el tópico del beatus ille.  

Precisamente en el elogio de la naturaleza y del campo aparece uno de los muchos escritores que cita el autor en el libro y que se convierten en referentes culturales y morales. Se trata, como el lector puede suponer, de Henry David Thoreau y su famoso ensayo Walden, que se une a otros literatos como Albert Camus, Baltasar Gracián, Paul Celan o Simone Weil, cuyas palabras reproduce con frecuencia formando una especie de guía espiritual laica.  

El tercer aspecto que refulge en El arte de la fuga es el propio lenguaje. Lo hace tanto por cómo está escrito el libro, ofreciendo una variedad poco habitual en la literatura actual, como por las cavilaciones en torno a la propia lengua. Por ejemplo, son varias las referencias a las expresiones habituales cuando era niño, una manera de sintetizar cómo se entendía en aquella época la vida, o a la etimología de las palabras, labor para la que suele echar mano del Tesoro del lexicógrafo del siglo XVI Sebastián de Covarrubias.

Reseña publicada en El Noroeste:



domingo, 5 de julio de 2020

La invención de la realidad - Pedro Pujante



La invención de la realidad, Pedro Pujante, Murcia Libro, 2020, 172 págs., 12€.

Si uno es un lector atento y tiene ciertos conocimientos de literatura, es capaz de intuir sin dificultades las influencias que han recibido la mayoría de los autores que lee. Salvo un puñado de escritores radicalmente originales o que se muestran refractarios a mostrar sus filias, la gran parte de los que escribimos transitamos sendas abiertas previamente por aquellos literatos que más nos han marcado. Es el caso, sin duda, del autor murciano Pedro Pujante, autor de una sólida trayectoria dentro de la literatura fantástica y de la ciencia ficción en cuyos libros se perciben las huellas de sus lecturas, especialmente, de Enrique Vila-Matas o de Franz Kafka. De hecho, Las suplantaciones (2019), su última novela, es una reformulación de La metamorfosis y en Las regiones inferiores de la muerte (2018) aparece Vila-Matas como personaje.
Debido a este profundo conocimiento de sus referentes que se observa en sus novelas y cuentos, no es extraño que Pujante, que también es crítico e investigador, haya publicado este ensayo titulado La invención de la realidad, que recoge treinta y ocho artículos de tema literario. Colaborador habitual de varios medios de comunicación, el autor murciano maneja un estilo divulgativo, en el que mezcla con soltura la erudición y la amenidad. Además, la breve extensión de la mayoría de los artículos y la ausencia de algunas convenciones que lastran la fluidez de la recepción del ensayo académico (notas a pie de páginas, referencias bibliográficas) convierten este libro en una obra de gran interés para cualquier aficionado a la literatura, sea cual sea su nivel de conocimiento sobre ella. Pujante, además, tiene la capacidad de trazar genealogías entre obras que aparentemente están alejadas en el tiempo, en el espacio o incluso en el género (son muchas las películas que en el volumen se citan) para crear constelaciones culturales en torno a un tema determinado.
La invención de la realidad se divide en cuatro partes, de las cuales la primera es la más extensa y heterogénea. Tomando como formato la reflexión sobre un asunto relacionado con la literatura sustentada en diversos ejemplos de obras relacionadas con el tema elegido, en esta sección, homónima al libro, repasa varias de las grandes cuestiones que han obsesionado a los especialistas a lo largo de los siglos. Así, hay artículos dedicados al tema de la ficción, los inicios, los mitos, el colonialismo, los espacios de creación de los escritores, la “muerte” de la novela o los finales. También se visitan temas más extraños como la literatura creada desde la cárcel, la publicada post mortem, los farsantes o los personajes abúlicos. No faltan textos que se detienen en un autor concreto, Shakespeare, en una obra, Rayuela, o en un personaje, Hamlet.
Las otras tres secciones del libro están dedicadas a tres de las obsesiones del Pedro Pujante autor, por lo que se deduce de sus novelas y relatos, y, por lo que se ve aquí, también de su perfil como crítico. En los cinco artículos de la segunda parte disecciona algunos aspectos de la obra de Enrique Vila-Matas, demostrando una vez más un gran conocimiento de este narrador. En “Más allá de lo fantástico”, dedicada a este género, destaca el artículo sobre el rumano Mircea Cărtărescu, autor al que Pujante le dedicó recientemente un libro teórico. Esta interesante y amena colección de breves ensayos que es La invención de la realidad finaliza con otros seis textos, agrupados bajo el título de “En un futuro imaginario”, dedicados a géneros como la distopía o la ciencia ficción. 

Reseña publicada en El Noroeste:


miércoles, 29 de abril de 2020

El infinito en un junco - Irene Vallejo




El infinito en un junco, Irene Vallejo, Siruela, 2019, 472 págs., 24€.


Todo autor de una obra literaria tiene como finalidad conseguir una respuesta positiva por parte de los lectores. Sea buscando una recepción mayoritaria, lo que se conoce como “éxito de público”, o minoritaria pero escogida, fenómeno para el que se emplea un sintagma mucho más ambiguo: “éxito de crítica”, todo autor piensa en el lector. Más conflictiva puede ser la relación con los receptores en el género del ensayo. En muchos casos estamos ante obras especializadas que favorecen la lectura de unos pocos expertos y que incluso menosprecian la del público en general, lo de la miel y la boca del asno, ya saben. Por eso llama la atención que un libro de divulgación se convierta en un fenómeno editorial sin perder la seriedad e incluso la erudición. Este difícil equilibrio lo ha conseguido El infinito en un junco de la aragonesa Irene Vallejo.

El poético título va acompañado por un subtítulo mucho más definitorio de lo que nos encontraremos en esta obra: “La invención de los libros en el mundo antiguo”. Filóloga clásica de formación, Vallejo mezcla rigor histórico en las referencias al origen de la lectura, las biografías de escritores y escritoras (estas últimas se reivindican para compensar, en parte, su marginación a lo largo de la Historia) y los episodios fundamentales en la evolución de las distintas tecnologías relacionadas con el libro, con pasajes más literarios e incluso autobiográficos. El infinito en un junco no es un texto para especialistas, sino un apasionante recorrido histórico por cómo hombres y mujeres de todas las épocas han colaborado en el desarrollo de la lectura y de la creación literaria. 

El libro se divide en dos partes dedicadas, respectivamente, a Grecia y a Roma. En la primera, titulada “Grecia imagina el futuro”, se pone de manifiesto la importancia que ha tenido la cultura helena, su lengua, su manera de entender el mundo, su relación con los libros, para la formación de Europa. En esta sección adquiere especial protagonismo la ciudad de Alejandría; fundada por Alejandro Magno en el norte de Egipto, se ha convertido en un símbolo de la cultura gracias al empeño de sus monarcas, desde Ptolomeo I, por recopilar todos los libros de la época.

En la parte dedicada a Roma, algo más breve que la anterior, Irene Vallejo confirma esa idea de que los romanos fueron, principalmente, imitadores de los griegos. Sin embargo, la autora no le quita mérito a los avances que esta cultura aportó al mundo del libro y al hecho de que fuera el único imperio de la Historia que aceptara la superioridad de la cultura de un territorio conquistado.

A pesar de que esta división del libro puede hacer creer que sigue una ordenación estricta, no es así. De hecho, salvo por esas dos partes, la obra se caracteriza por ir saltando de época en época y por mezclar historias, anécdotas (a veces ficcionalizadas) y biografías de escritores y lectores de diferentes lugares del mundo. Esta mezcolanza provoca que el libro a veces caiga en repeticiones: la historia de la biblioteca de Alejandría se cuenta varias veces, por ejemplo.

En cualquier caso, El infinito en un junco es una obra de una lectura absorbente y que mezcla con agilidad lo narrativo y lo expositivo en un emocionante homenaje a los libros.

Reseña publicada en El Noroeste:


martes, 12 de febrero de 2019

Por qué la literatura experimental... - Ben Marcus y Rubén Martín



Por qué la literatura experimental amenaza con destruir la edición, a Jonathan Franzen y la vida tal y como la conocemos. Con unos pinitos de pedantería, Ben Marcus y Rubén Martín Giráldez, Jekyll & Jill, 2018, 160 págs. 15€.

En uno de los fragmentos más delirantes de este ensayo, Ben Marcus cuenta que el escritor norteamericano Jonathan Franzen recibió un día un extraño paquete cuyo remitente firmaba como FC2. El hecho de que Franzen no lo esperara, de que el nombre recordara a firma del terrorista Unabomber (FC por Freedom Club) y, también reconozcámoslo, cierto alarmismo, le llevaron a creer que podía tratarse de un artefacto explosivo. Sin embargo, aquel paquete contenía solamente un libro editado, eso sí, por un sello, FC2, dedicado a esa literatura experimental que tanto odia el autor de Las correcciones. Cuando llegó a mi casa un paquete de parte de la editorial Jekyll & Jyll no pensé en que se trataba de una bomba, no soy tan paranoico como Franzen, pero después de leer el libro me he dado cuenta de que se trata de un artefacto de potente onda expansiva.
Ya el título es una bofetada a las convenciones de la literatura actual: un ataque directo a un autor famoso, el reconocimiento de la pedantería de uno de sus textos y una extensión que hace casi imposible citarlo en cualquier artículo o conversación. El contenido no rebaja el nivel de mordacidad e ironía a lo largo de los tres textos independientes que integran el volumen y que tienen el mismo objetivo: defender la literatura experimental frente a los ataques de aquellos que abominan de la dificultad lingüística o estructural.
He de reconocer que mi primera reacción ante el texto de Marcus fue de sospecha; me gustan las novelas de Jonathan Franzen y temía que un intelectual sabihondo destrozara la trilogía con la que tanto he disfrutado (Las correcciones, Libertad y Pureza). Sin embargo, Marcus no lanza sus dardos contra el Franzen escritor, sino a sus artículos críticos en los que ha sido especialmente beligerante con los escritores que se alejan de la claridad. El autor del texto, muy acertadamente, pone en entredicho que un grupo de literatos de escasa repercusión supongan, tal y como sostiene el afamado narrador norteamericano, un peligro para la literatura. Además, Ben Marcus lanza un ataque directo a la argumentación de su oponente dialéctico asegurando que sus novelas son, según los tests que miden la claridad de un texto (sí, los yanquis tienen este tipo de herramientas), más difíciles que las de autores supuestamente experimentales como William Gaddis.
El segundo texto del volumen es un ensayo que su autor, Rubén Martín Giráldez, define con ironía como “pinitos en pedantería”. El texto es una muestra de erudición sobre el tema: hay decenas de citas, especialmente importantes son las de Rafael Sánchez Ferlosio, y hasta 64 notas al pie de página, mezclada con altas dosis de humor y con un manejo exuberante del lenguaje que se aleja de la prosa funcionarial que tanto abunda por estos lares. Además, Martín Giráldez se adelanta a sus críticos y reconoce que no puede ofrecer un catálogo de narrativa experimental. Quizás peque aquí de exceso de humildad ya que sus últimos libros, Magistral (2016) y El fill del corrector/Arre, arre, corrector (2018), este último pergeñado junto Adrià Pujol, se encuentran entre lo más original publicado en España en esta década.
El libro, que se cierra con otro breve artículo de Marcus (una especie de captatio benevolentia irónica), es, en su conjunto, una lúcida e interesantísima defensa de la literatura más arriesgada y menos acomodaticia.

Reseña publicada en Manifiesto Azul 19.


jueves, 15 de febrero de 2018

Palos de ciego - David Torres



Palos de ciego, David Torres, Círculo de Tiza, 2017, 270 págs., 22€.

La mayoría de novelas o ensayos poseen un tema central sobre el que los autores construyen su discurso. Por supuesto, existen muchas obras literarias en los que se tratan diversos asuntos, pero incluso en estas suele sobresalir uno o existe una relación estrecha entre ellos que le otorga homogeneidad al conjunto. David Torres opta, sin embargo, por partir en Palos de ciego de dos historias muy diferentes que conviven a lo largo del libro como dos caminos paralelos.
El primero de estos asuntos tiene un origen histórico pero acaba adquiriendo, por cómo obsesiona al autor durante años, en un tono personal. Se trata de un episodio citado en una biografía del músico ruso Shostakóvich y del que, fuera de ese libro y de unas pocas referencias más, apenas se conocen detalles: la matanza en la ciudad ucraniana de Járkov de un número indeterminado de músicos ciegos durante la época de las grandes purgas estalinistas. Este suceso se convierte debido a su simbolismo (supuestamente el régimen quería acallar el sentimiento nacionalista en Ucrania), a su patetismo y al misterio sobre cómo, cuándo e incluso sobre si de verdad sucedió en acicate para que Torres sintiera que debía escribir un libro.
Sin embargo, y a pesar de recopilar mucha información sobre el episodio en concreto y sobre el estalinismo y su obsesión por el control de los músicos, el autor decide abandonar el proyecto que llevaba por título Borrón. Lo curioso es que en Palos de ciego, título que hace referencia al camino errático de Torres en la confección de la novela sobre la matanza de Járkov, encontramos no sólo ese proceso de preparación de Borrón, sino fragmentos del texto y comentarios sobre sus protagonistas. Mediante esta singular técnica, el libro que tenemos en las manos se convierte en una especie de palimpsesto en el que aún se percibe el relato que Torres desechó.
El otro episodio que estructura el relato posee, al contrario que la matanza de Járkov, un origen personal que tiende hacia lo colectivo. Consiste en el fallecimiento, con sólo un día de vida, del hermano mayor del autor en una clínica madrileña en la que se solían robar bebés para entregárselos a familias de clase adinerada. Aunque en el caso concreto de la familia de David Torres parece claro que el niño, llamado del mismo modo que el escritor, sí que falleció, se nos presenta uno de los hechos más turbios del pasado reciente de España. Esta tragedia familiar le da pie al autor para recopilar anécdotas de carácter personal sobre su infancia y sobre su relación con su hermano pequeño y con sus padres.
Como vemos, se trata de una obra con una estructura parecida a la de una matrioshka en la que dentro de una historia personal encontramos un episodio histórico que, a su vez, se convierte en novela incompleta. El problema viene con la débil relación que existe entre las dos historias centrales del libro, la matanza de ciegos y el fallecimiento del hermano, que no terminan de confluir a lo largo de la obra. Torres es consciente de ello y al final del texto defiende una teoría sobre la relación entre ambos que no termina de convencer. Sin embargo, esta tara no es óbice para admitir que estamos ante una obra estupenda, original, poliédrica y en el que palpita en cada línea la pasión del autor por narrar. 



lunes, 31 de julio de 2017

Arden las redes - Juan Soto Ivars




Arden las redes, Juan Soto Ivars, Debate, 2017, 286 págs., 18€.

El ensayo es un género difícil de escribir, ya que se debe mover entre la la seriedad en el acercamiento al tema tratado y la amenidad de su lectura. Me estoy refiriendo a esos ensayos de carácter divulgativo que no van dirigidos a un público especializado y minoritario, sino a un grupo mucho más amplio de lectores pero también menos proclives a aguantar un exceso de morosidad y teorización. Soto Ivars, acostumbrado a atraer la atención de los lectores con sus punzantes e irónicos artículos en El Confidencial, es muy consciente de ello y logra con Arden las redes ese difícil equilibrio entre la seriedad y la amenidad. Y es que son igual de frecuentes las referencias teóricas sobre el tema tratado y la explicación de casos concretos, las secciones más jugosas del libro.
El segundo y principal acierto del autor es la elección del tema sobre el que versa este ensayo. Tras el breve y llamativo título, el libro viene acompañado por un paratexto mucho más explicativo: “La poscensura y el  nuevo mundo virtual”. Soto Ivars ha sabido percibir la oportunidad de un ensayo sobre una situación tan novedosa como es la censura a través de las redes sociales y los linchamientos realizados por parte de ciudadanos anónimos ante situaciones que consideran intolerables. Lo reciente del fenómeno, que se ha desarrollado en el último lustro, es, simultáneamente, el punto flaco y el fuerte del libro. Estamos ante un libro con reflexiones carentes de la perspectiva que ofrece el tiempo, escritas de una manera casi inmediata, los últimos casos analizados datan de seis meses antes de la publicación del libro, y que tratan de ahondar en una situación muy reciente y que aún no ha terminado de mostrar todas sus vertientes.
Soto Ivars parece ser consciente de esa cercanía con el fenómeno analizado y completa su visión personal con una abundante bibliografía teórica, más de lo habitual en un ensayo divulgativo como este. Además, completa su análisis de esta poscensura que campa a sus anchas en las redes sociales con varios capítulos dedicados a repasar la censura tradicional, centrándose especialmente en España. Si bien esta sección del libro es tan sólo un amplio preámbulo a su parte central y más interesante, nos sirve para conocer algunas explicaciones de los linchamientos cibernéticos que se han producido en los últimos años. Entre ellos podemos destacar el miedo de las grandes empresas a la opinión desfavorable del público, la merma en la credibilidad del periodismo, la crisis de la figura del intelectual como generador de opinión y las dificultades para distinguir ficción de realidad de gran parte de la sociedad.
En la segunda sección del libro, Juan Soto Ivars analiza en profundidad la poscensura centrándose en varios de los casos más llamativos y significativos de linchamiento mediático que se han producido en España. Acierta aquí en elegir casos promovidos tanto desde la izquierda (a Nacho Vigalondo) como desde la derecha (a la revista Mongolia o a Guillermo Zapata); desde el feminismo más radical (a Jorge Cremades) o desde ámbitos taurinos y también antitaurinos. Todos estos grupos se mueven como un perfecto ejército de opinión en las escaramuzas de lo que el autor llama “guerra cultural”.
Soto Ivars pone  a la sociedad española ante ese espejo deformado que exagera sus defectos que son las redes sociales. 

Reseña publicada en El Noroeste:


lunes, 16 de noviembre de 2015

Hazañas de los malos tiempos - Cristina Morano / Perder ciudades - Hilario J. Rodríguez



















Hazañas de los malos tiempos, Cristina Morano, Newcastle Ediciones, 2015,  90 págs., 6€ / Perder ciudades, Hilario J. Rodríguez, Newcastle Ediciones, 2015, 74 págs., 6€.

Se estrena la editorial murciana Newcastle, dirigida por Javier Castro Flórez, con dos libros interesantes pero bastante diferentes. Por un lado está Perder ciudades, una crónica de dos viajes que le sirve a Hilario J. Rodríguez para tratar  temas diversos, y, por otro, Hazañas de los malos tiempos, en el que Cristina Morano toca temas mucho más personales entre el diario íntimo y el esbozo narrativo.
El libro de Rodríguez, escritor y crítico gallego afincado en Estados Unidos, narra dos viajes que realizó a Rusia y a África (Gambia y Senegal) acompañado en el primero por su madre y en el segundo por su hijo. Sin embargo, el autor se aleja pronto de la crónica habitual e incluye reflexiones y anécdotas relacionadas, a veces tangencialmente, con el país que visita. En el ruso, mientras de manera fragmentaria va relatando los lugares a los que acude junto a su progenitora, desgrana historias sobre los artistas, Chejov, Tolstoi o Eisenstein, cuyas casas visitan. Además de la presencia de la madre y de algunas reflexiones sobre las fotos que hacemos cuando viajamos, lo más destacado de la parte rusa del libro es la sucinta biografía de Luis Bazal, un familiar que vivió una azarosa existencia durante en la época de la Guerra Civil.
El carácter fragmentario del libro se mantiene en los capítulos dedicados al viaje africano. El autor renuncia a narrar cronológicamente el periplo y nos ofrece varias reflexiones sobre la idiosincrasia africana ejemplificadas por varios pintorescos personajes. A pesar de la brevedad de esta parte, leemos varias peripecias, como el problema mecánico en mitad de la selva que el conductor se toma con extrema tranquilidad, que ejemplifican perfectamente las peculiaridades (desde la óptica europea) de África.
Mucho más personal, aunque casi igual de breve, es el libro Hazañas de los malos tiempos de Cristina Morano. La obra comienza reproduciendo una serie de entradas publicadas en las redes sociales y que mantienen el estilo directo y la heterogeneidad de este tipo de webs. La última parte, también procedentes de un blog, son fragmentos de lo que la propia autora define como un “Diario satírico político-social”. Desde una perspectiva menos íntima y con un estilo cercano a esas notas de sociedad a las que se aluden en el título, Morano nos proporciona una galería de personajes en la que caben políticos, futbolistas, los reyes y personas anónimas.
Entre la sección “Posts” y “Notas de sociedad” leemos la parte que da título al libro y que lo convierte en una pequeña joya que el lector no debe perderse. Se trata de una especie de autobiografía reciente en la que Morano narra lo vivido (lo sufrido, más bien) desde que la agencia creativa en la que trabajaba cerró y se quedó en el paro. Narra la autora unos años en los que las penurias económicas desestabiliza su vida y la sumen en una espiral de trabajos escasos y mal pagados y precariedad absoluta. Opta Morano por no esconder los momentos en los que su ánimo es más bajo, la ruptura sentimental que vive y la necesidad de pedir ayuda a amigos y familiares, construyendo así un testimonio de enorme crudeza sobre las consecuencias personales de la crisis.
Ambos libros significan un gran inicio para esta nueva y prometedora editorial centrada en la no ficción que es Newcastle.


Reseña publicada en El Noroeste:



lunes, 11 de mayo de 2015

Sin ti no hay nosotros - Suki Kim



Sin ti no hay nosotros, Suki Kim, Blackie Books, 2015, 324 págs., 21€.

Corea del Norte provoca un interés desmedido en muchos occidentales. Sentimientos como la curiosidad, el morbo o la indignación se mezclan en las pocas crónicas periodísticas que nos llegan de lo que ocurre dentro del país más hermético del mundo. Los pocos occidentales que pueden acceder a este estado asiático lo hacen siguiendo un itinerario controlado al milímetro por un régimen obsesionado por dosificar la imagen que se proyecta de Corea del Norte. Por eso resulta tan interesante poder acceder a la experiencia de alguien que ha permanecido varios meses tras las fronteras del país como Suki Kim.
Esta periodista y escritora, nacida en Corea del Sur pero afincada en Estados Unidos desde su adolescencia, logra un trabajo en la universidad que pone en marcha una institución cristiana a las afueras de Pyonyang con la aquiescencia del régimen. Éste, envía a allí a algunos de sus mejores alumnos con el fin de que mejoren su dominio del inglés y Suki acaba siendo una de las profesoras que enseña a los jóvenes la lengua de su archienemigo. Los meses que pasa infiltrada en la universidad, sus jefes tampoco saben que es una escritora que prepara un libro sobre Corea del Norte, son los que se recogen en Sin ti no hay nosotros.
Tenemos un testimonio de primera mano y que difícilmente se podrá repetir de cómo son y estudian los jóvenes norcoreanos. La autora describe la disciplina casi militar de sus alumnos (todos chicos), que, a pesar de ser veinteañeros, tienen un sentido de la responsabilidad difícil de ver en chicos de otros países. Su obsesión por ser los mejores y por servir a su país, al que defienden a ultranza, nos muestra a unos jóvenes alienados  e incapaces de permitirse cualquier tipo de individualismo, una herejía en el país. Sin embargo, la cordial relación con la profesora Kim, una americana al fin y al cabo, abrirá pequeñas grietas en su monolítica mentalidad y las clases de inglés les provocarán, por primera vez, ciertas dudas sobre la excelencia de Corea del Norte.
Junto con la posibilidad de conocer a los estudiantes norcoreanos de cerca, el otro punto de interés del libro es la autora. Su propia biografía es un ejemplo de los vaivenes que ha sufrido el pueblo coreano en el último siglo: su familia, antes de emigrar a Estados Unidos, sufrió la guerra e incluso uno de sus tíos desapareció en el norte. Kim describe de manera precisa la asfixiante experiencia norcoreana; por un lado, debe estar siempre pendiente de lo que dice en las clases o en cualquier conversación ya que es espiada las veinticuatro horas del día; por otro, debe ocultar su condición de escritora con sus jefes y compañeros y hacerse pasar por una fervorosa cristiana. Además, la imposibilidad de salir sin permiso del recinto universitario, donde vive y trabaja, termina por aumentar la sensación de claustrofobia que acaba afectándola psicológicamente.
Aunque se eche en falta cierta crítica a la política de Estados Unidos, su cultura aparece un tanto idealizada en contraposición a la norcoreana,  Suki Kim sabe crear una narración vibrante sobre los meses que pasa en el país, en el que conoce de primera mano y gracias a sus alumnos la verdadera cara del régimen, y que terminan, precisamente, el día de la muerte de Kim Jong-il. 


miércoles, 7 de mayo de 2014

"Otra Europa" - Czeslaw Milosz



Otra Europa, Czeslaw Milosz, Tusquets, 344 págs., 1958, 9€.

En muchas ocasiones, para entender mejor situaciones políticas internacionales que se dan en la actualidad los expertos recomiendan consultar las raíces más profundas de la Historia. Por ejemplo, en conflictos actuales como el de Ucrania, los sentimientos nacionales de cada zona del país pueden parecer espúreos para los orientales. Por eso, libros como Otra Europa del Premio Nobel Czeslaw Milosz nos ayudan a comprender mejor las relaciones entre los países de del Este del continente. 

Esta obra se estructura como una autobiografía en la que el poeta polaco repasa los acontecimientos más importantes de sus primeros cuarenta años de vida. Sin embargo, y como el título anuncia, el libro es también un ensayo sobre esa "otra Europa" a la que desde Francia, Alemania o España se le da la espalda tan a menudo: la Europa del Este. A lo largo del libro conocemos mejor las diferencias entre las idiosincrasias de naciones como Polonia, Lituania o Rusia. 

La convulsa biografía de Milosz es una muestra de los vaivenes que sufrieron los habitantes de esta zona de Europa en la primera mitad del siglo XX. Sirva como ejemplo que Vilna, la ciudad en la que pasó gran parte de su infancia y juventud, pertenece, sucesivamente, a Rusia, Lituania y Polonia. Milosz, nacido en la actual Lituania, se siente polaco por motivos lingüísticos y familiares y acaba instalándose en Varsovia durante la Segunda Guerra Mundial. 

En el libro se mezclan los momentos más personales (su educación en un colegio católico, la publicación de sus primeros poemas, su relación con su tío Oscar Milosz y con su mentor, apodado "El Tigre")) con las terribles experiencias que tiene que vivir. Contadas casi siempre desde cierto alejamiento, Milosz narra sus experiencias ante la Primera Guerra Mundial, siendo aún un niño, el auge del nazismo, la Segunda Guerra Mundial, la Varsovia ocupada por los nazis,  el Holocausto y el Stalinismo. Es, por lo tanto, un testigo de primer orden de la Historia de Europa Oriental. 

Además, no debemos olvidar que Milosz es un poeta y que como tal deja su impronta en el estilo del libro, que tanto en los pasajes más reflexivos como en los que narran sucesos de acción (su primer viaje por Europa siendo un veinteañero, su traslado furtivo de Vilna a Varsovia durante la Guerra) muestra un alta calidad literaria.