domingo, 18 de abril de 2021

Tierra fresca de su tumba - Giovanna Rivero


 

Tierra fresca de su tumba, Giovanna Rivero, Candaya, 2021, 174 págs., 16€.

 

En uno de los seis relatos que componen este libro de Giovanna Rivero uno de los personajes anuncia a sus sobrinos, casi como una maldición, que “ser boliviano es una enfermedad mental”. Tal diagnóstico parece marcar el devenir de los protagonistas de estas narraciones que tienen en común presentarnos a personas que guardan una relación lateral, adjetivo que pronto explicaré, con Bolivia y cierta tendencia a la locura en ellos o en familiares cercanos que determinan el carácter sombrío de estos relatos.

La nacionalidad boliviana de los protagonistas de estas historias los sitúa a todos ellos en una posición de “alteridad” con respecto a este país. En primer lugar, porque varios de ellos pertenecen a minorías dentro del país sudamericano como los menonitas, en “La mansedumbre”, o los japoneses, en “Cuando llueve parece humano”. En segundo lugar, porque los protagonistas del resto de relatos han emigrado para establecerse en Canadá, Estados Unidos u otro país sudamericano, desde donde tienen una relación ambivalente con Bolivia en la que se mezclan la nostalgia con el odio al país de origen. La protagonista de “Socorro” lo define así: “la extranjería se hacía real en el regreso y no en el afuera”.

La enfermedad sería el otro nexo que hallamos entre los personajes de este libro. En “Hermano ciervo”, un joven estudiante de la Universidad de Cornell, en Estados Unidos, tiene que participar en un peligroso ensayo clínico que le provoca una extraña mancha en la espalda para poder subsistir en el país junto a su pareja. En “Socorro” es la locura la que marca el carácter de la tía de la narradora, que mediante un discurso que alterna las alucinaciones y la clarividencia le habla del pasado de su familia. Por su parte, la dipsomanía de la tía Annie es la dolencia que provoca la deriva de los protagonistas de “Piel de asno”, dos hermanos huérfanos que perdieron a sus padres en Bolivia y que hallan entre los indios que conocen al mudarse a Canadá la familia que su tía no es capaz de crear para ellos.

Otro rasgo fundamental en el libro es la fuerza de los personajes femeninos, voz y protagonistas en todas las historias de Tierra fresca de su tumba. Elise, la joven menonita violada por un hombre de su comunidad en “La mansedumbre”, decide no callarse ni aceptar la explicación que el pastor intenta dar al ultraje que ha sufrido, un acto del diablo, provocando así la expulsión de su familia del grupo. Al igual que ocurre en “Piel de asno”, será con un indígena con el que Elise y su padre sellarán una alianza que les permitirá vengarse. En “Pez, tortuga, buitre” una madre necesita conocer todos los detalles de la muerte de su hijo en un naufragio de la boca de su compañero en el bote en el que deambularon durante semanas por el mar. Por su parte, la japonesa de “Cuando llueve parece un asno” mantiene una extraña relación con su hija y con la chica a la que ha alquilado una habitación, con la que tiene unos lazos familiares que provocarán el insólito final.

Seis magníficas historias de un marcado tono sombrío, cercanas a veces al realismo mágico o a la literatura fantástica, que nos muestran que a menudo la enfermedad mental no va intrínsecamente unida al hecho de ser boliviano, sino al ser humano.