miércoles, 19 de noviembre de 2014

Un viaje llamado vida - Banana Yoshimoto



Un viaje llamado vida, Banana Yoshimoto, Satori, 2014, 200 págs., 17€.

Ejerce Japón una poderosa fascinación en muchos occidentales. Sus tradiciones milenarias, la educación de su gente, su proteica cultura, su gastronomía y su tecnología cautivan a muchos europeos que idealizan el país y lo toman como un referente ético y estético. Sin embargo, la literatura de esta nación oriental no se encuentra entre las que mayor repercusión posee en España, salvo excepciones como el aclamado Murakami o el premio Nobel Yasunari Kawabata. Por ello, es encomiable la labor de la editorial asturiana Satori, que publica en exclusiva traducciones de libros japoneses, muchos de ellos recientes.
Dentro de su colección Satori Contemporánea, acaba de editarse este peculiar volumen de la exitosa escritora Banana Yoshimoto, publicado en su versión original en 2006. Esta peculiaridad a la que aludimos reside en la dificultad para ubicarlo dentro de un cauce genérico concreto, algo que, seguramente, sólo nos preocupa a los críticos literarios. Un viaje llamado vida se mueve entre el diario, la crónica de viaje y el ensayo (así es como lo define la autora en el epílogo) sin encajar en ninguno de ellos. La obra incluye una serie de reflexiones y anécdotas de Yoshimoto ordenadas temáticamente en tres secciones y escritas como a vuela pluma, con un estilo desenfadado y sin afán de trascendencia.
La primera parte del libro se centra en la temática del viaje, narrando historias o sensaciones que percibe en las visitas a países extranjeros. Varios de estos fragmentos están protagonizados por Italia, país con el que la autora posee una conexión especial y cuya vegetación, gastronomía o estilo de vida destaca frente a la japonesa. Es éste uno de los rasgos más atractivos del libro para el lector español: la visión, desde una perspectiva oriental, de la cultura europea. Lo mismo ocurre con los fragmentos sobre el país de la autora: se nos descubre un Japón alejado del cliché turístico y en el que se echa en falta la sencillez de los barrios de antaño frente a la vorágine actual de la capital tokiota.
Las otras dos secciones ofrecen una panoplia de temas relacionados con la vida de Yoshimoto, de especial interés para los seguidores de la escritora pero que, en algunas ocasiones, no despiertan la atención del lector. Hallamos en estas páginas reflexiones sobre la maternidad, sobre su estrecha relación con sus mascotas, referencias a los restaurantes a los que acude, etc. Posee el libro cierto carácter impresionista, justificado por la autora en el epílogo, que se matiza un tanto al unir textos de similar temática pero que provoca que algunas de las anécdotas contadas estén un tanto descontextualizadas o incluso repetidas. Este es el caso de la historia sobre la camiseta de Benetton que compraron Yoshimoto y una amiga en la India, que aparece contada tanto en la página 50 como en la 86.

En definitiva, Un viaje llamado vida gustará a los aficionados a la cultura japonesa que, además, se sientan atraídos por las reflexiones entre filosóficas y sentimentales de la autora. El libro está lleno de sus pensamientos y sensaciones y a veces no logra evitar cierta cursilería, lo que lastra bastante el conjunto de una obra que ofrece una visión original y desprejuiciada del Japón de comienzos del siglo XXI, pero en la que echamos de menos una mayor elaboración. 

Esta reseña apareció en el periódico El Noroeste

domingo, 2 de noviembre de 2014

Las manos - Miguel Ángel Zapata



Las manos, Miguel Ángel Zapata, Candaya, 2014, 264 págs, 16€.

A pesar de su abrumadora presencia en los medios de comunicación, apenas destacan en nuestra tradición, más allá de los siempre citados relatos de Roberto Fontanarrosa, obras literarias sobre fútbol. Sin embargo, en esta primera novela del granadino Miguel Ángel Zapata, la celebración de la victoria de España en el Mundial de 2010 actúa como la chispa inicial que prende la trama. Fabula Zapata con la posibilidad de que durante la cabalgata de los futbolistas españoles por el centro de Madrid a uno de ellos, el delantero Fernando Torres, se le escapara la copa de campeón del mundo y ésta fuera robada antes siquiera de chocar el suelo. Este inverosímil hurto provocará una historia paralela a la real en la que encontrar el preciado trofeo se convertirá en una obsesión mundial.
Es aquí cuando Las manos se convierte en una suerte de disparatada novela detectivesca, que nos llevará a seguir por todo el mundo tras la ansiada copa a un madrileño, Mario Parreño, que ha sido testigo del robo. El protagonista es una especie freak, amante del jazz y de las conversaciones con su amigo Julio en el prostíbulo de su barrio, que se toma la coincidencia de estar presente en la sustracción del trofeo como un mandato divino para que sea él el encargado de recuperarlo. La creación de este personaje es uno de los mayores aciertos del libro; sus rarezas y el hecho de vivir bastante desconectado de la vida moderna lo convierten en un digno epígono de Ignatius J. Reilly, el estrafalario protagonista de La conjura de los necios.
Tras dar con la pista del robo en los bajos fondos de la capital madrileña, Mario persigue el dorado trofeo por medio mundo, recorriendo ciudades y encadenando afortunados acercamientos con desastrosos errores que lo llevan a perderlo y a encontrarlo varias veces a lo largo del libro. Los métodos de nuestro excéntrico detective se basan en la intuición, el convencimiento de que está destinado a encontrar la copa y en el resultado de los dados que lanza cuando ha de tomar una decisión importante. Ese peculiar procedimiento investigador lo llevan a enfrentarse a situaciones para los que no está preparado pero que solventa con una mezcla de fortuna y fe ciega en sus posibilidades.
Las rarezas del protagonista, motivadas quizás por su personalidad o por el consumo continuo de ansiolíticos, parecen influir también en la narración, que se aleja a menudo de la linealidad y de la lógica. Posee el libro cierto carácter fragmentario, ya que se mezclan conversaciones, trozos de textos de diversa índole (reproducidos con tipografías distintas a la principal) o reflexiones del propio Mario. Todo ello para lograr una perspectiva parcial de la historia narrada, algo que nos lleva a dudar sobre la lógica interna de los razonamientos del protagonista y a que existan algunos vacíos en su disparatado viaje tras la copa.
Tras varios volúmenes de cuento y de microrrelato, Zapata aprueba la reválida de la novela con esta humorística y disparatada historia detectivesca protagonizada por un personaje poliédrico que se convierte en uno de los mayores logros del libro. Frente a la creación del insospechado investigador Mario Parreño, la novela adolece de cierta falta de intensidad en su parte intermedia, algo repetitiva, que sólo se remedia hacia el final.  

(Reseña publicada en El Noroeste)


lunes, 20 de octubre de 2014

La vida imposible - Eduardo Berti



La vida imposible, Eduardo Berti, Páginas de Espuma, 2014, 16€.

La lectura de un libro de microrrelatos tiene unas peculiaridades que la hacen distinta a la del resto de géneros narrativos. Al tratarse de relatos de una extensión normalmente inferior a una página, el lector tiene que entrar y salir constantemente del mundo ficcional que plantea cada historia, algo que no ocurre con las novelas o con los cuentos. A la vuelta de cada hoja nos espera una trama diferente protagonizada por personajes distintos y que nos depararán un final desconocido. Por ello se suele aconsejar que la lectura de un libro de microrrelato sea, al contrario de lo que se podría esperar, lenta y espaciada en el tiempo, o por el contrario acabaremos un tanto saturados por la cantidad de historias que se suceden en pocas páginas.
Eduardo Berti conoce bien el género y emplea un recurso muy útil para que el receptor de la obra no se canse de esa sucesión de mundos ficticios y encuentre cierta coherencia en la obra completa. El centenar escaso de microrrelatos que componen este libro giran todos en torno al concepto que adelanta el título: son historias sobre hechos improbables, personajes extraños o proezas insólitas. Así, se nos cuenta la existencia de una mariposa en la que se transforma en oruga y no al revés (“Mariposa humana”); de un hombre que no tolera de ninguna forma ir vestido (“Sin ropa”); de otro que queda embarazado aún siendo varón (“El hijo”); o  de una mujer sin ombligo (“La última mujer”).
También comparten muchas de las narraciones de La vida imposible una estructura similar que apuntala esa sensación de unidad que Berti parece buscar en la obra. El narrador comienza aludiendo a una nación o ciudad concreta (Lituania, Montecarlo, Reikiavik) donde se ha producido ese hecho singular que se explica durante el relato. En algunas ocasiones, el autor no llega a desarrollar una trama, por mínima que sea, y se limita a narrar con cierto estilo periodístico la peculiaridad del caso citado. Se trata de los relatos menos logrados de la colección, ya que el lector espera un desarrollo mayor de la historia que queda finalmente como una mera anécdota.
Entre los temas tratados en los microrrelatos del libro, siempre desde la óptica de lo extraño, destacan los relacionados con la creación literaria. Es éste un asunto habitual en los libros de minificción y Berti lo incorpora muy acertadamente a su catálogo de rarezas desde distintas perspectivas. Así, en “Los libros por venir” se sueña con una biblioteca en la que los libros sólo apuntan un posible argumento para que alguien lo complete; en “Bovary” se utilizan todas las palabras del clásico de Flaubert para crear una nueva obra; mientras que en “Un arco equívoco” un traductor crea un libro eligiendo otra acepción, y no la lógica, de poemas o relatos en otros idiomas.

Termina el libro de Berti con una sección titulada “Ramonerías” y que mezcla greguerías, aforismos e incluso algún haiku. Son textos aún más concisos que los microrrelatos y que se mueven entre las definiciones imposibles: “Un sonámbulo: un paseador de sueños”; los juegos de palabras: “Los ateos rezan el padrevuestro”; y la paradoja: “Un amor propio no correspondido”. Entre los dos centenares de “Ramonerías”, encontramos esporádicamente, al igual que entre los microrrelatos, textos que demuestran la maestría de Berti en las distancias cortas.

lunes, 6 de octubre de 2014

Open - Andre Agassi



Open (memorias), Andre Agassi, Duomo, 2014, 475 págs. 19€.

Tienen las autobiografías una tendencia hacia lo falaz. La mentira suele ser común cuando alguien recuerda en un libro su vida. En algunos casos se trata de episodios inventados que jamás ocurrieron; en otras ocasiones son meros olvidos que, con el paso de los años, el autor se ve obligado a cambiar por la siempre efectiva ficción. Este carácter mentiroso implícito en el género se acentúa en el caso de los personajes famosos que deciden contar su vida en las páginas del libro. Por todo ello accedí a Open, las memorias de Andre Agassi que acaban de publicarse en España, con bastantes recelos y con cierta curiosidad. Este último sentimiento no estaba provocado tanto por mi interés por las intimidades del tenista estadounidense sino por el hecho de que escritores como Alessandro Baricco o Jesús Carrasco aseguraran que Open era un buen libro.
Tras leerlo puedo afirmar que estoy de acuerdo con estas opiniones, mediatizadas seguramente por intereses editoriales, y que se trata de una obra que se lee con interés y, en algunos momentos, con voracidad. Agassi repasa su vida desde su infancia hasta su retirada del mundo del tenis sin ahorrarse momentos íntimos y dolorosos. Como en toda buena autobiografía que se precie, en Open hay páginas confesionales; el deportista reconoce que consumió drogas y que mintió a las autoridades tenísticas para evitar una condena por dopaje. También se empeña en asegurar que siempre ha odiado el tenis. Este sentimiento se convierte en un mantra que repite durante todo el libro y que se explica por la dureza de sus entrenamientos infantiles. Los capítulos sobre sus primeros años son, como casi siempre en este tipo de libros, los más jugosos; su padre es descrito como un personaje agresivo y obsesionado en convertir a su hijo pequeño en un campeón.  Esta meta le llevará a entrenarlo hasta la extenuación, a escatimarle cualquier muestra de cariño que pudiera ablandarlo e incluso a apostar (viven en Las Vegas) una gran cantidad de dinero en partidos en el que un Andre aún en categoría alevín se enfrenta a adultos.
Aprovecha Agassi el formato del libro para ajustar cuentas con la prensa, con las marcas publicitarias, que hicieron de él un icono mediático de los noventa, e incluso con su primera esposa, la actriz Brooke Shields, a la que se retrata como una frívola más preocupada por  alternar con actores famosos que en escuchar las cuitas de su atribulado marido. Éste se presenta a sí mismo como una persona introspectiva, agobiada por su odio al tenis y por su imagen de rebelde, que se apoya en sus colaboradores (entrenador, preparador físico, agente) para superar las distintas crisis que vive durante su carrera. Finalmente encontrará un apoyo definitivo en la alemana Steffi Graf, madre de sus hijos y antagonista de Shields. Aunque no es un libro sólo sobre tenis, los aficionados encontrarán numerosas referencias a partidos, entrenamientos y opiniones sobre rivales, especialmente sobre Pete Sampras, del que se muestra siempre distante por lo radicalmente diferente de sus personalidades.
Sólo al final del libro, en los agradecimientos,  reconoce Agassi lo que sospechamos desde el principio: que en la confección de Open ha sido ayudado por un escritor profesional, el premio Pulitzer J. R. Moehringer. Esta confesión no nos sorprende porque la mentira es un pecado venial cuando se trata de escribir tus memorias. 

Reseña publicada en El Noroeste.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Intemperie - Jesús Carrasco



Intemperie, Jesús Carrasco, Seix Barral, 2013, 211 págs., 16,50€.


Entronca Intemperie de Jesús Carrasco con una corriente literaria un tanto denostada por las nuevas generaciones de narradores: el tremendismo. El máximo representante de este tipo de novelas que se desarrolló en la España de la Posguerra fue Camilo José Cela, un autor despreciado y casi olvidado hoy en día. No se sabe si es porque sus obras han envejecido mal o por la polémica personalidad del narrador gallego, pero sus libros son hoy poco leídos y, salvo en las clases de Literatura, menos comentados. Sin embargo, el pasado año 2013 apareció esta estupenda opera prima de Jesús Carrasco que recuerda en varios aspectos a la obra cumbre del tremendismo: La familia de Pascual Duarte.
La novela se desarrolla en un territorio sin nombre, pero cuyos paisajes y el origen del autor podrían llevarnos a situarla en una Extremadura asolada por la sequía. La violencia latente, la pobreza del protagonista y la desigualdad de clases también la acercarían a la novela de Cela y a otra obra posterior con la que también se la ha relacionado con acierto: Los santos inocentes de Miguel Delibes. En esta osada comparación  con dos de los narradores más influyentes de la España del siglo XX, un escritor novel como Carrasco sale indemne gracias a la fuerza narrativa de Intemperie.
Se inicia la obra con la huída del niño protagonista del pueblo en el que vive con su familia en medio de una llanura asolada por la sequía. Pronto, y por sutiles referencias del narrador, descubrimos que el motivo de que el pequeño haya abandonado su hogar son los abusos que ha sufrido por parte del alguacil de la localidad. La figura de este despiadado y tiránico personaje se erige como el mal personificado del que el niño ha de huir durante toda la novela. En su escapada bajo el implacable sol de un llano de ecos rulfianos, el niño se topará con un solitario y taciturno pastor  al que no sabrá si considerar un aliado o como uno más de los esbirros del alguacil.
Este sencillo y duro argumento se convierte en la las manos de Jesús Carrasco en una novela de altura, llamada a convertirse en un clásico contemporáneo. Lo consigue, en primer lugar, con una prosa precisa y a veces poética, cargada de símiles, metáforas y con un léxico repleto de palabras propias del campo que muchos lectores tendrán dificultades para entender. También es muy efectivo para que Intemperie se convierta en una gran novela, el hecho de que no haya ningún nombre propio en toda la novela. Ni los personajes, ni los espacios están definidos más que por sustantivos como “el pastor”, “el llano”, “el Norte”, que contribuyen a configurar un territorio mítico y atemporal en el que la desolación campa a sus anchas.

Temas como las relaciones familiares, la pobreza, los abusos a menores, la soledad y, sobre todo, la violencia, recorren una novela dura en la que el lector apenas tiene respiro mientras se suceden los terribles contratiempos que sufre el protagonista. Su conciencia de niño se ha visto endurecida por los abusos del alguacil y la incomprensión de su propia familia, empujándolo a esa desesperada huida que lo hará, a lo largo de las páginas de esta gran novela, madurar de manera abrupta y traumática.

(Reseña publicada en el periódico El Noroeste).

sábado, 13 de septiembre de 2014

Los siete años de abundancia - Etgar Keret


Los siete años de abundancia, Etgar Keret, Siruela, 2014, 157 págs., 16€.

Hay algunos países que están marcados para todos nosotros con unas connotaciones muy negativas. Por ejemplo, Israel y Palestina nos remiten irremediablemente a pensar en guerras, atentados y muertes. Sin embargo, a veces los periodistas nos muestran un pedazo de la vida cotidiana en esta zona del mundo y nos sorprende que sus habitantes tengan una vida parecida a la nuestra. Los jóvenes israelíes aparecen ante la cámara despreocupados en las playas de Tel Aviv y las mujeres palestinas pasean por un mercadillo en busca de la mejor ganga. Esta extraña pero lógica cotidianidad en un conflicto tan largo es la que aparece en el último libro de Etgar Keret publicado en España: Los siete años de abundancia.
Keret es seguramente el escritor actual en lengua hebrea más conocido en todo el mundo. Sus obras han sido traducidas a numerosos idiomas y su importancia dentro de la Literatura contemporánea está fuera de toda duda, como muestran el éxito de sus libros y las invitaciones a hablar sobre su obra que recibe de medio mundo. Pero Keret es, junto a todo ello, un israelí que vive en Tel Aviv con su familia y que tiene que lidiar, como todos sus compatriotas, con los ataques terroristas, con las atrocidades de su ejército en Palestina y con el rechazo de gran parte de la comunidad internacional, especialmente de los países musulmanes. Esta tensa situación está presente en Los siete años de abundancia, pero, acertadamente, no lo protagonizan. Las alertas por los lanzamientos de cohetes, el odio hacia la política exterior israelí y el antisemitismo son tratados por el autor con bastante distancia y, a veces, incluso utilizando el humor negro. Porque lo que narra Keret en los fragmentos que componen su obra es algo mucho más importante: los avatares que sufre su existencia durante los siete primeros años de vida de su hijo Lev.
La familia es el tema principal de los treinta y cinco textos breves, que se mueven entre el artículo y el relato autobiográfico, que componen el libro. Además de la peculiar y divertida educación del primogénito, aparecen las relaciones del narrador con su mujer, sus padres, sus amigos y sus vecinos. En todos ellos se ven las peculiaridades de la vida israelí, especialmente en el fragmento dedicado a su hermana, que comienza con esta impactante frase: “Hace diecinueve años, en un pequeño salón de bodas en Bnei Brak, mi hermana mayor murió y ahora vive en el barrio más ortodoxo de Jerusalén” (pág. 81). A continuación se nos cuenta su transformación de una chica normal despreocupada a una madre de familia numerosa que vive según la interpretación más estricta de la religión judía. El contraste con la vida de su hermano Etgar, un escritor y profesor cosmopolita que ni siquiera se ha casado oficialmente, protagonizan uno de los fragmentos más originales e interesantes del libro.
Posee este escritor israelí una gran habilidad a la hora de narrar anécdotas familiares, historias de su juventud o malentendidos en sus habituales viajes al extranjero para participar en encuentros literarios. En todas estas narraciones hace un gran manejo de la ironía, que le permite tratar con humor las situaciones más graves, como cuando tiene que proteger a su hijo de un posible bombardeo, y con seriedad las situaciones hilarantes que vive.

(Reseña publicada en El Noroeste el 4 de septiembre de 2014)

miércoles, 25 de junio de 2014

Viaje con Clara por Alemania - Fernando Aramburu



Viaje con Clara por Alemania, Fernando Aramburu, Tusquets, 2010, 463 págs., 10€.

La exposición pública que en la actualidad sufren la mayoría de los escritores provoca que conozcamos mucho más de su vida cotidiana que hace años. Por ello, los lectores más curiosos solemos establecer relaciones entre la vida de los autores y sus novelas. En el caso de esta novela de Fernando Aramburu, esta relación entre su biografía y la obra de ficción que escribió hace unos años, la "autoficción" la llaman los teóricos, parecía estar clara. 

Y es que Viaje con Clara por Alemania relata la experiencia de un español que lleva muchos años viviendo en el país teutón  que emprende un viaje con su mujer. La biografía de Aramburu, afincado en Alemania desde hace casi tres décadas, nos puede llevar a pensar que la novela relata experiencias personales, pero poco a poco nos vamos dando cuenta de que autor y narrador no son la misma persona. 

El narrador de la novela no es un escritor profesional y escribe los recuerdos del viaje para, en principio, su lectura privada. Es éste uno de los mejores puntos del libro, ya que nos ofrece una perspectiva muy íntima de las vivencias de la pareja, sin evitar las peleas . Además, se da la circunstancia de que Clara sí es escritora y se ha comprometido a escribir un libro sobre el viaje, lo que contrasta con la absoluta libertad y ausencia de presión que recae sobre el narrador. 

La novela cuenta, como el título indica, el viaje que realizan durante varios meses el narrador y Clara por varias ciudades y pueblos de Alemania. Sin embargo y, aunque están muy presentes, las referencias a los monumentos y museos del país germánico no interesan tanto al narrador en sus memorias como la gastronomía, el descanso y las relaciones personales. Estas son, finalmente, las protagonistas del libro, que dedica numerosas páginas a describir las frecuentes discusiones con su esposa. El carácter alemán y la inseguridad de ella contrasta con la causticidad y el espíritu burlón de él. 

En definitiva, una novela que más que como un retrato de la sociedad alemana funciona como una fiel e íntima descripción de la vida en pareja descrita siempre desde la ironía. 

lunes, 16 de junio de 2014

"Donde dejé mi alma" - Jérôme Ferrari



Donde dejé mi alma, Jérôme Ferrari, Demipage, 2010, 160 págs. 18€.


Escribir una novela sobre los sentimientos más profundos del ser humano es una tarea ardua y que, a menudo, acaba en el fracaso. O bien el resultado termina estando muy alejado del propósito inicial o bien se provoca el aburrimiento del lector ante la inacción de unos personajes “demasiado” profundos. Jérôme Ferrari ha sido capaz en Donde dejé mi alma de evitar ambos problemas y nos ofrece una historia sobre lo insondable del ser humano sin caer en la excesiva perífrasis. 

La historia que esta novela narra es la de dos perspectivas opuestas sobre la lealtad y la justicia. Por un lado estamos ante el idealista y altivo capitán Degorce, un militar francés que, tras pasar por dos campos de concentración en Alemania y Vietnam, dirige los interrogatorios a los rebeldes en la Argelia de los años cincuenta. Su antagonista es el teniente Andreani, que se siente traicionado por Degorce, al que idealizó, por el desprecio que siente hacia su odio hacia el enemigo. Este enemigo está representado por Tahar, un comandante (para Degorce) o un terrorista (para Andreani) del Ejército de Liberación Nacional argelino. Cuando Tahar es apresado, Degorce muestra simpatía por el terrorista ya que, al igual que él cuando entró en la Resistencia francesa contra los nazis, lucha por sus ideales. El capitán Degorce, sin embargo, no puede escapar a su deber y acaba entregando a Tahar a los hombres del frío Andreani, en cuyas mazmorras morirá.

El personaje de Tahar, que tiene una presencia secundaria en el libro, provoca que tanto Degorce como Andreani se cuestionen sus ideas y su pasado en el ejército. El capitán, alejado de su familia y harto de una lucha en la que no cree, sueña con la futura reconciliación con Tahar; cuando se da cuenta de que esto es imposible, se convierte en el más brutal de los interrogadores. Adreani, por su parte, reconoce su cariño hacia la figura altiva de su capitán, y que, gracias a la lealtad, mantiene pese al desprecio de Degorce. 

Estos sentimientos de los dos protagonistas, contrarios aparentemente pero cercanos en su espíritu, se nos presentan directamente mediante sus voces. Además del narrador omnisciente, Andreani y Degorce son los dos relatores de la novela y nos presentan las dos perspectivas distintas tanto en el tono como en la forma. Mientras que la lealtad marca los largos fragmentos en los que Andreani narra los hechos, tanto los ocurridos en Vietnam y en Argelia como los posteriores en Francia, la culpa es el leit motiv de las palabras de Degource, cuyas breves frases se intercalan en el relato del narrador omnisciente. 

Ambos militares protagonizan esta estupenda novela en la que no hay buenos y sí un único malo: el ser humano y sus estúpidas guerras.

miércoles, 28 de mayo de 2014

Modo linterna - Segio Chefjec


Modo linterna, Sergio Chefjec, Candaya, 2014, 215 págs., 16€. 

Afirmaba el narrador argentino Sergio Chefjec en la presentación de este libro en Murcia que él escribía los cuentos de una manera bastante similar a las novelas. Esta aseveración se ve confirmada con la lectura de los nueve cuentos que forman Modo linterna y que se podrían leer también como novelas en potencia o como fragmentos de las mismas.

Chefjec dinamita en la mayoría de estos relatos la estructura tradicional del cuento (presentación - nudo - desenlace), para ofrecer unas narraciones en las que la tensión no va aumentando ni se busca sorprender al narrador con giros inesperados. Estos cuentos tienden a la digresión y tienen su principal virtud en un estilo parsimonioso pero efectivo, en el que el adjetivo correcto es tanto o más importante que la originalidad de la trama. 

Otro elemento fundamental de los relatos de Chefjec es la relevancia que da a elementos que para otros narradores son secundarios, como, por ejemplo, los espacios. Son muy extensas las descripciones de lugares generales (un hotel, un edificio, un parque) y concretos (Manhattan, Buenos Aires, Caracas, París) que adquieren protagonismo en el cuento. En uno de ellos, la nieve y sus variadas formas de ser depositada sobre la superficie es el eje central del relato ("El seguidor de la nieve"). 

En cuanto a los temas que aborda Chefjec, y junto al citado del espacio, destacan los relacionados con la literatura. Son varios los encuentros entre escritores que sirven como escenario para los relatos y se citan tanto autores actuales (Vila-Matas) como otros más antiguos a los que se homenajea (Julio Cortázar, Juan José Saer). 

La lectura de estos relatos no es sencilla y su particular estilo puede no ser apto para todo el mundo, pero la narrativa de Chefjec, que aborda desde la lateralidad asuntos fundamentales de la sociedad actual, debe ser considerada como una de las más depuradas de entre los narradores contemporáneos en español. 

jueves, 15 de mayo de 2014

84, Charing Cross Road - Helene Hanff



84, Charing Cross Road, Helene Hanff, Anagrama, 1970, 122 págs.

La relación entre un lector y su librero habitual se puede convertir, si se dan las circunstancias, en un convivencia duradera llena de confianza y de conversaciones literarias. En el caso de Helene Hanff, esta relación desembocó en este precioso libro publicado en 1970: 84, Charing Cross Road. Lo peculiar de las compras de Hanff es que se producían a través de las cartas que integran esta obra.

Hanff era en 1949 una joven guionista que intentaba triunfar en el Nueva York de la posguerra y que no conseguía en las librerías cercanas los volúmenes que necesitaba para completar su educación autodidacta. Por ello, decide, ni corta ni perezosa, escribir un pedido a la librería Marks & Co., situada en Londres y especializada en libros de segunda mano. Lo que en principio iba a ser un intercambio meramente comercial se convierte, durante dos décadas, en una estrecha relación epistolar que acabará siendo publicada en esta obra. 

En este breve volumen encontramos cartas tanto de Helene como de los trabajadores de Marks & Co., firmadas casi en su totalidad por uno de ellos: Frank Doel. Las epístolas de Helene destacan por un estilo chispeante y desenfadado que contrasta con la seriedad y profesionalidad de Mr. Doel, el responsable de satisfacer los deseos lectores de su clienta americana. Los comentarios sobre libros de distintos tipos y épocas se suceden en las cartas, convirtiendo 84, Charing Cross Road, la dirección de la librería londinense, en un homenaje a la lectura. 

Pero las cartas pronto adquieren un carácter más personal y cercano y se abordan temas ajenos al principal. Helene se preocupa por las necesidades de los empleados de Marks & Co. y de sus familiares, mitigando el racionamiento al que se veían sometidos con el envío de comida. Los ingleses, por su parte, la animan a que viaje hasta Londres y pueda visitar la librería y a todos ellos. Sin embargo, esta deseada visita se irá demorando como comprobamos en el libro. 

Este 84, Charing Cross es un pequeño y sencillo alegato por la amistad, surgida por el interés común por la Literatura.